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La cruz
está presente en muchas banderas europeas, pero ausente del
corazón de muchos europeos. |
Los pueblos de Europa escucharon la Noticia de labios de los apóstoles: No temáis. Habéis sido redimidos. Las fuerzas del mal serán encadenadas. Cristo ha vencido y os convoca al banquete eterno. El Amor de Dios es más fuerte que la muerte.
El Mensaje corrió como un río de paz.
Los pueblos que se habían devorado unos a otros desde tiempos
inmemoriales se
unieron en una sola fe, sin perder su propia identidad...
Ese es el sello de las obras de Dios: la unidad en la diversidad.
La Ciencia moderna también tiene raíces europeas y
cristianas. Se fundamenta en la convicción de que el Universo
sigue un plan, tiene un sentido, y la verdad es única e
inmutable.
Sin embargo, desde el principio, junto a la buena semilla
crecieron las malas hierbas.
Quienes buscan su propia gloria y no la gloria de Dios prefieren la
oscuridad a la luz, se
apartan de la verdad, y acaban haciendo el juego a satanás, que
es
homicida desde el principio.
Algunos pretendieron hacer una revolución tomando prestado el
mensaje cristiano como si fuera invención suya -
¡libertad, igualdad, fraternidad! -
pero su voz era la de lobos con piel de oveja. ¿Acaso puede el
árbol
malo dar buen fruto?
Los revolucionarios de ahora ya ni se atreven a pronunciar ese mensaje.
Sólo hablan de bienestar... y de una paz que no es más
que equilibrio de miedos.
Sin Dios, en lugar de ciencia tendríamos superstición y magia. Cuando un investigador pierde el espíritu cristiano, cuando en lugar de buscar la gloria de Dios busca su propia gloria, corre el riesgo de perder también el amor a la verdad.
Sin Dios, la medicina, en lugar de ayudar al débil a sobrellevar sus penas, acaba siendo cómplice de quienes proponen el aborto y la eutanasia como panacea de la humanidad.
Sin Dios, se equipara con la sodomía la unión santa y fecunda de un hombre y una mujer para fundar una familia.
Así no vamos bien. Aún mirando las cosas desde un
punto
de vista puramente biológico, vamos a la extinción. La
homosexualidad, el aborto, los anticonceptivos... desde un punto de
vista evolutivo, son estrategias perdedoras. A la larga, los más
prolíficos siempre han acabado predominando sobre los menos
fecundos.
¿Dónde vas, Europa?
Eras sal de la Tierra y luz del Mundo. Ahora, sin Dios, te desintegras
como un cuerpo sin alma, como un
cadáver.
¿Qué queda de la civilización cristiana?
Quizá el optimismo, la esperanza de que todo irá mejor en
el futuro...
Se ha esfumado el gato y sólo queda la sonrisa, pero una sonrisa
sin gato... no puede durar. Es una mueca.
Cuando se pierda la esperanza, volverá a reinar el terror.
"Europa será
cristiana o no
será"
Juan Pablo II.