En en sus documentales, Sir David Attenborough pone ante los ojos las maravillas de la Naturaleza para que podamos compartir su asombro. Sabe exponer mejor que nadie el delicado y sorprendente equilibrio entre depredadores y presas, parásitos y huéspedes...
Las filarias son largos gusanos Nematodos que minan el cuerpo
humano.
En las especies que se transmiten a través de la picadura de
moscas,
las larvas, microscópicas, emigran hacia la piel durante el
día.
Y en las que se transmiten por picadura de mosquitos, las microfilarias
toman posiciones para el transbordo al anochecer. Sorprendente,
¿verdad?
Más que admiración, está claro que David
siente
horror ante estos parásitos, hasta el punto de hacerle dudar de
la misericordia de Dios.
Sus declaraciones para ABC TV han suscitado cientos de réplicas.
He aquí algunas:
![]() |
Huevo de Onchocerca volvulus con microfilaria |
Sir
David
Attenborough: Cuando
los creacionistas dicen que Dios creó las especies una a una,
suelen
citar como ejemplo a los colibríes, las orquídeas, los
girasoles
y otras cosas hermosas por el estilo. Pero entonces suelo acordarme de
un niño que encontré sentado en la orilla de un
río
del África occidental. Tenía unos gusanos
parásitos
que iban minando el interior de sus ojos, y que le dejarían
ciego
antes de cumplir cinco años.
Así que... ¿pretendéis decirme que el Dios
en que creéis es un Dios misericordioso, que cuida de cada uno
de
nosotros? ¿Y que también creó ese gusano, que
sólo
puede vivir en el interior de los globos oculares de un niño
inocente?
A mí, eso no me me parece propio de un Dios misericordioso.
Ray
Comfort: Un ser
inteligente
no se queda en lo del gusano, y acaba preguntándose: ¿Por
qué hay enfermedades, sufrimiento y muerte?...
¿Qué
es lo que falla?. Porque algo falla. Nos encontramos ante un caso
penal.
Si se instruye correctamente, revelará al auténtico
culpable.
Cuando un hombre ignora la Ley Moral divina (los Diez Mandamientos) acaba erigiéndose a sí mismo sobre el trono de la autosuficiencia, acusando a Dios de crímenes contra la humanidad. Pero si se deja a la Ley hacer su maravilloso trabajo, se demuestra que somos nosotros, no Dios, los criminales. La justicia de Dios brilla en todas sus obras.
Jim
McGuiggan: A veces,
nuestro
dolor se debe a que somos el cuerpo de Cristo que carga con los pecados
del mundo, sufriendo por él. ¿Os resulta increíble?
Si la humanidad no hubiese puesto sobre la mesa el pecado, Dios no habría permitido el dolor y los desastres como instrumentos de redención.
Todos estos argumentos están muy bien, pero... las
preguntas
siguen ahí:
¿Creó Dios el gusano?
¿Por qué?
¿Para nuestro castigo?
¿Qué gana Dios torturándonos?
¿O es que no le importamos nada?
¿O se trata de cizaña sembrada en la mies de Dios por
un enemigo?
¿Es capaz el diablo de tal cosa?
¡Dios mío, mira nuestra aflicción, y respóndenos!
El mal no viene de Dios. El mal es sólo carencia de bien.
Recibimos la vida sin mérito alguno, por un tiempo limitado,
sin más derechos. Si perdemos alguna facultad
la vista, por ejemplo, lo
justo
sería reaccionar diciendo:
Gracias por todo el tiempo que he disfrutado de este don.
Demos gracias a Dios por todo lo bueno, y no le acusemos de nuestras
miserias. Demos gracias también por los que tienen vista y no la
agradecen a Dios.
La respuesta definitiva al misterio del dolor humano está
ahí
desde hace dos mil años: Cristo en la cruz.
El Amor se ha hecho hombre y vence al mal padeciéndolo y
perdonando.
Responde al mal con bien.
De la muerte saca vida.
Además, el mal físico es relativo: la muerte de unos
da
vida a otros.
Durante miles de millones de años ningún ser vivo sobre
la Tierra tuvo ojos para ver.
Bien podría ser que, en su origen, los ojos más perfectos
tuviesen relación con la caza: comer o ser comido.
Claro que, cuando toca ser víctima, resulta duro aceptar...
que somos comestibles.
Por cierto, David, toma nota: las microfilarias de Onchocerca
volvulus
mueren si penetran en un globo ocular. Pueden causar ceguera,
pero
la córnea del ojo humano, más que despensa para ellas, es
una trampa mortal.
Para acabar, una buena noticia: "El desarrollo de la
ivermectina
en la década de los 80 y su amplia distribución desde
1987
ha llevado a un importante descenso en el número de nuevos casos
de oncocercosis en áreas endémicas. La ivermectina no
sólo
acaba con la microfilaria, sino que esteriliza a los gusanos adultos en
los individuos afectos, llevando a un dramático descenso del
número
total de microfilarias en la población tratada. Con la
administración
de un comprimido de ivermectina 2 veces al año a los individuos
de áreas endémicas, se calcula que no habrá nuevos
casos de oncocercosis para el 2020."
"No temáis a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma."
Mt 10: 28.
"No temáis, pequeño rebaño,
porque el Padre ha querido daros el Reino."
Lucas 12: 32.
"Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito
para que todo aquel que cree en El no se pierda,
sino que tenga vida eterna."
Juan 3:16