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El
tratamiento de crecimiento plaquetario con células madre permite la curación
de pacientes con lesiones óseas o vertebrales que hasta ahora eran irreversibles
Cada día esta técnica médica avanza, al tiempo que lucha
incansable contra la sociedad conservadora y la oposición de la Iglesia
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El cromosoma Y, que sólo
lo poseen los hombres, no es más que un X que con el paso de la evolución
humana, se ha ido degenerando
Más o menos, como la costilla de Adán de la cual salió
Eva, sólo que aquí ha ocurrido lo contrario: el Y vino de la “costilla”
femenina de X Leer Más
Teléfonos
móviles infectados por virus
“Los hackers del móvil” quieren descubrir nuevas maneras
de invadir terminales y robar información Leer
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El
tratamiento de crecimiento plaquetario con células madre permite la curación
de pacientes con lesiones óseas o vertebrales que hasta ahora eran irreversibles
Cada día esta técnica médica avanza,
al tiempo que lucha incansable contra la sociedad conservadora y la oposición
de la Iglesia
Por ENRIQUE BUITRAGO POLANCO
Hoy
en día más y más gente que necesita ser tratada de problemas
óseos está recurriendo al denominado tratamiento de crecimiento
plaquetario con células madre.
Este nombre puede sonar raro, pero dentro de poco tiempo será un término
común en el mundo de la medicina. Pero, en realidad, ¿a qué
nos referimos con este término?
Una célula madre es una célula que tiene la capacidad de dividirse
por periodos indefinidos y que puede convertirse en una célula de cualquier
tipo de tejido orgánico en el que se encuentre. Este tipo de células
se encuentran en los embriones humanos, los cuales aún están en
periodo de desarrollo. Por ésta razón éste tipo de tratamiento
está mal visto por las capas más conservadoras de la sociedad.
Pero, ¿cómo se aplican éstas células en un tratamiento
de crecimiento plaquetario?
Los casos más frecuentes se dan en tratamientos con pacientes que poseen
lesiones óseas o vertebrales, en algunos casos irreversibles sin la ayuda
de éstos tratamientos. Aquí es cuando las células madre
entran en acción.
Estas células son instaladas en la pared de los huesos o médulas
dañadas, y sólo es necesario esperar a que se desarrollen correctamente
en el medio que las rodea.
Estos tratamientos que ahora se empiezan a aplicar en el país, gracias
a los recientes cambios en la legislación española, ya se aplican
desde hace años en otros países, por ejemplo, Brasil. Una persona
que vivía allí y ahora vive aquí nos ha permitido conocer
un caso de cerca y ponernos en contacto con el médico que llevó
a cabo la operación, a quién entrevistamos mediante correo electrónico.
Carmen es una joven deportista que hace 3 años sufrió una fractura
de tibia y peroné a la altura de los dos tobillos mientras esquiaba.
Por suerte, se trataron las operaciones mientras vivía en Brasil, un
país que está mucho más desarrollado que España
en lo que a tratamientos óseos se refiere. El responsable de sus operaciones
(en total fueron cinco; cuatro en la pierna derecha, donde la lesión
fue más severa, y una en la pierna izquierda) es el Dr. Marcos
Cortelazo, del hospital A.A.C.D (Associação de Atendimento
à Criança Deficiente) de la ciudad de São Paulo.
Según el Dr. Cortelazo, Carmen se recuperó de una manera que sin
el tratamiento plaquetario que se le aplicó no hubiera sido posible.
Él mismo se sorprende al recordar el buen resultado del tratamiento,
y de cómo Carmen se recuperó.
Pregunta: ¿Cuándo empezaste a tratar pacientes
con células madre? ¿Fue una gran novedad?
Respuesta: Me formé en medicina en la USP (Universidad
de São Paulo) en el año 85, y a finales de los años 90
ya se podía trabajar con este tratamiento. Al ser un médico especializado
en lesiones de rodilla, el primer paciente que traté fue un chico que
se había partido la rótula, una lesión muy grave. Le aplicamos
células madre en el área afectada, y fue una gran sorpresa al
ver que en nueve meses estaba casi al 100% recuperado. En aquel momento pensé
que éste tratamiento supondría una gran revolución en el
campo de la medicina.
P: ¿Cómo funciona exactamente el proceso de cultivo
de las células madre? ¿Cómo se aplican a un tratamiento?
R: Para empezar, se seleccionan los embriones (óvulos
previamente fecundados), y son éstos “huevos” las verdaderas
células. Al no estar desarrollados y listos para dividirse, se ponen
en el tejido que se quiera recuperar (en el caso de Carmen, el espacio sin hueso
que había en sus piernas). En realidad es bien simple, pues apenas hay
que esperar que estas células crezcan por sí solas, pues se convertirán
en tejido óseo, y rellenarán el espacio vacío.
P: ¿El resultado de los tratamientos es siempre positivo?
¿Tiene efectos secundarios?
R: Hasta ahora no sé de ningún paciente con resultados
negativos o efectos secundarios. Por lo menos de los que yo haya tratado.
P: La técnica de crecimiento plaquetario con células
madre está muy avanzada en Brasil. ¿Existe en el país algún
centro de investigación sobre el tratamiento o proviene todo directamente
de Estados Unidos y otros países?
R: En Brasil tenemos un centro en la Universidad de São
Paulo y otro aquí en la A.A.C.D. Aparte de estos dos, casi todos los
avances los recibimos de Canadá, E.E.U.U, Suecia, Bélgica y Reino
Unido, los cuales nos son de una gran ayuda en el aspecto de la investigación
y la aplicación del tratamiento.
P: En España tenemos centros médicos que utilizan
estos tratamientos, pero no se comparan a los de Brasil, en calidad ni cantidad.
¿Es posible la expansión de estos centros por todo el mundo?
R:
Si, claro, pero seria necesario invertir mucho capital y tiempo en estos centros,
sobre todo dependiendo del país donde se quiera instalar. Si es en un
país del tercer mundo, sería muy difícil levantar un centro
de este tipo, pero seguramente subiría el nivel económico del
país.
P: ¿Ésta técnica supone un avance definitivo
en la medicina, o todavía hay mucho por hacer?
R: Sin duda es un avance médico y científico
enorme. Pero estoy seguro que, a medida que pase el tiempo y la medicina se
haga más precisa, irán surgiendo nuevos tratamientos y nuevas
técnicas, como, por ejemplo, la nanotecnología. La tecnología
no tiene límites, de eso no hay duda.
P: Una de tus pacientes, Carmen, ha demostrado tener una fuerza
de voluntad descomunal para recuperar la fuerza de las piernas y volver a andar.
¿Esto es fundamental para que el tratamiento tenga un resultado positivo?
R: Sí, por supuesto que sí. Aunque sea una respuesta
obvia, el paciente siempre tiene que poner algo de su parte para completar el
tratamiento. Si no, ¿por qué operarse?
P: ¿Cuánto puede costar un tratamiento de este
tipo en Brasil? ¿Y en España?
R: En el caso de Carmen, cada operación puede costar
aproximadamente 3000 €, pero en España te puede salir por 18000
€. Es mucho más rentable hacer las operaciones aquí, y si
te las hago yo, mejor. (risas*)
En España, y por primera vez en la historia del país, existen
cuatro proyectos en marcha: tres andaluces y uno valenciano, para curar enfermedades
tales como el Parkinson y la diabetes.
El equipo del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández
(Elche) publicó una técnica que curaba la diabetes en ratones
con transplantes de células madre de ratón. Este trabajo es uno
de los más citados internacionalmente en el campo de la medicina.
Éste puede ser un tratamiento definitivo para curar dolencias sin cura,
y seguramente todavía hay mucho por descubrir. Nuestro futuro médico
depende del avance de éstas investigaciones. Esperemos que todo salga
bien.
El cromosoma Y, que sólo lo poseen
los hombres, no es más que un X que con el paso de la evolución
humana, se ha ido degenerando
Más o menos, como la costilla de Adán
de la cual salió Eva, sólo que aquí ha ocurrido lo contrario:
el Y vino de la “costilla” femenina de X
Por ENRIQUE BUITRAGO POLANCO
Según
un artículo publicado en la revista inglesa Nature, referencia para la
comunidad científica en todo el mundo, dos equipos de genetistas han
desvelado los secretos de una de las más misteriosas y complejas estructuras
genéticas de los mamíferos: el cromosoma X, uno de los 46 novelos
de ADN donde permanecen las informaciones que definen a la especie humana.
Ha sido descubierto que el X funciona de manera diferente en organismos masculinos
y femeninos, lo que podría explicar buena parte de las diferencias biológicas
entre los sexos.
También se sabe que existe una variedad enorme de perfiles genéticos
entre las mujeres, al contrario que en los hombres. Y que otro cromosoma, el
Y, el cual sólo lo poseen los hombres, no es más que un X que
con el paso de la evolución humana, se ha ido degenerando.
Entre los 46 cromosomas instalados en el núcleo de cada célula
humana, el X y el Y son los que definen el sexo del individuo y otras características.
Las mujeres portan el par XX, y los hombres, el par XY. A pesar de que trabajan
en conjunto, las dos estructuras poseen diferencias. El X posee más de
1000 genes, mientras que el enano Y reúne menos de 100.
Esto significa que la mujer tiene muchos más genes trabajando que el
hombre y, en consecuencia, produce una “sobredosis” de proteínas.
Para evitar este exceso, la naturaleza posee un mecanismo de compensación:
cuando el embrión femenino se encuentra en desarrollo, uno de los cromosomas
XX es “desactivado”. Así, los genes femeninos garantizan
una igualdad genética entre los dos sexos.
Los biólogos Laura Carrel, de la Universidad del Estado de Pennsylvania,
y Huntington Willard, de la Universidad Duke (ambas de los Estados Unidos) han
comprobado que apenas 75% de los genes del X inactivo en las mujeres son efectivamente
silenciados. Entre los restantes, 15% se mantienen bien “despiertos”,
y los demás 10% pueden ser activados en algunas células, y desactivados
en otras. Los biólogos estadounidenses han comprobado también
que ese proceso de “enciende-apaga” no concierne necesariamente
a los mismos genes. Se podría decir que el organismo femenino tiene una
especie de “personal-stylist” genético, que aporta a cada
una de ellas características únicas. Nada de eso ocurre en los
hombres: como apenas poseen un único X, éste no puede ser desactivado.
Aún no se sabe de las consecuencias bioquímicas de estas disparidades
genéticas, pero es probable que el “enciende-apaga” aleatorio
ejerza algún papel fundamental en el surgimiento de algunas enfermedades
hereditarias. Para curarlas y prevenirlas, seria necesario identificar los genes
relacionados y entender los mecanismos que controlan la acción de cada
uno de estos genes.
Otro trabajo publicado por la revista Nature trae una idea dramática
en términos de evolución de las especies, al confirmar una hipótesis
levantada hace tres décadas: la de que el cromosoma Y surgió de
la mutación de un cromosoma X, hace 300 millones de años.
En este trabajo, el equipo de biólogos del Instituto Sanger, de Inglaterra,
secuenció los genes alineados a lo largo del X y comparó esa secuencia
con el orden en la que los genes aparecen en Y. Se descubrió que, en
varios tramos, coinciden. Lo que significa que, en un pasado ya remoto, sólo
existían genes del tipo X. (O sea, Y nació de X). Más o
menos, como la costilla de Adán de la cual salió Eva, sólo
que aquí ha ocurrido lo contrario: el Y vino de la “costilla”
femenina de X.
Se cree que este proceso se dio cuando, en una de las recombinaciones genéticas
que ocurren a cada generación, un X juntó algunas “instrucciones”
de las particularidades masculinas – por ejemplo, la producción
de espermatozoides. Por alguna razón, ese conjunto de instrucciones fue
transmitido de generación en generación. El X modificado, entonces,
poco a poco fue perdiendo trozos y transformándose en un Y, dejando para
el otro X la responsabilidad de pasar adelante la mayor parte de las características
sexuales. Esta es seguramente la causa del porqué los hombres actuales
poseen en el Y apenas 78 genes. Esta división desequilibrada de responsabilidades
tiene su coste: como no es posible “apagar” su X, los hombres tienen
más probabilidades de desarrollar enfermedades transmitidas por éste.
Todavía no se conocen todos los genes capaces de generar enfermedades,
pero estas secuencias seguramente ayudarán a identificarlos más
rápidamente.
Teléfonos
móviles infectados por virus
“Los hackers del móvil” quieren descubrir
nuevas maneras de invadir terminales y robar información
Por MIGUEL ÁLVAREZ MONTERROSO
Los
virus que hacen peligrar la salud de los sistemas informáticos, tienen
un nuevo objetivo: el teléfono móvil.
La empresa de informática finlandesa “F-Secure” logró
identificar el primer virus en un teléfono móvil, que curiosamente,
se transmite en mensajes multimedia, incluyendo en el propio mensaje fotografías,
videos y música.
El virus, llamado “Commwarrior” provoca en el enfermo dolencias
múltiples: se auto envía a todos los contactos de la agenda telefónica
y descarga la batería del terminal infectado.
Hasta entonces, la única vía de transmisión de virus era
el sistema de conectividad “Bluethoot” (diente azul, en inglés)
por ello, el virus se había de situar en un radio máximo de diez
metros para poder atacar a su siguiente victima.
Hoy
en día, el radio de acción se ha visto ampliado, y tan sólo
es vulnerable al “Commwarrior” los llamados “Smartphone”,
que son capaces de instalar y ejecutar archivos del mismo modo que lo haría
un ordenador. Pero pronto la plaga se extenderá a otros territorios:
“Falta muy poco para que los virus lleguen a otros tipos de aparato”
informó el americano Oliver Friedrichs, director de Symantec, empresa
fabricante de antivirus.
Hace apenas un año que los virus de móviles iniciaron su propagación,
al comienzo, no eran más que inofensivos ensayos que pretendían
probar que existían fallos de seguridad en los sistemas de telefonía
móvil. Ahora, ya tienen la facultad de destruir las agendas o cambiar
iconos por calaveras, y los países dónde más están
sufriendo las consecuencias son en los Estados Unidos, Japón, China y
Corea.
Aunque los virus son negativos para la seguridad personal del individuo, no
representan la única amenaza para quienes usan la telefonía móvil.
Hoy por hoy, es relativamente fácil fisgar en los móviles ajenos
que poseen el sistema “Bluethoot”.
Un ejemplo curioso el de Paris Hilton. Un hacker, tras conseguir invadir el
teléfono de la rica heredera del imperio Hilton, copió de su agenda,
una lista de teléfonos de personas famosas, tales como Eminem y Christina
Aguilera, y publicó en internet sus números de teléfono.
Paris, se vio obligada a disculparse frente a sus amigos por lo ocurrido: “No
sé por qué estas cosas siempre me pasan a mi” suspiró.
“Estas cosas” hace referencia a las cintas de vídeo caseras,
divulgadas hace año y medio, que mostraban a Paris practicando sexo con
su novio.