Como
en cualquier taller de escritura creativa, un taller
de poesía se estructura invariablemente en tres
partes bien definidas.
a.
Una propuesta de lectura seguida de una propuesta de
escritura en forma de consignas precisas que debe permitir
a los jóvenes creadores descubrir sus propias
vías de expresión.
Las
consignas sugeridas en cada sesión del taller,
lejos de suponer un impedimento para la creación,
consiguen que ésta aflore como acto reflejo de
la mente a cualquier reto intelectual que se le presente.
b.
Un tiempo de creación personal o colectiva durante
el cual cada creador, poeta o poetisa, recurrirá
al bagaje lingüístico acumulado -aunque
generalmente adormecido-, así como a la inmensa
biblioteca de imágenes, sonidos, sensaciones,
deseos, sueños y ensueños acumulados en
su vida.
Si hubiera que proponer una única técnica
para la creación poética, un sólo
principio activo, ese sería sin duda: "mostrar,
no contar". No hay árboles en poesía,
sino ramas quebradas y hojas dentadas, ni se sube por
caminos, sino que se toca el hielo en la cumbre. Cada
palabra es detalle, y cada detalle un mundo en pequeño
con su sinfín de emociones, olores, sabores,
sonidos y formas.
A
partir de los modelos propuestos, y con el uso de diccionarios,
los creadores realizarán sus producciones sin
el menor temor al "qué dirán?",
mentalizándose de que la creación personal,
aún con posibles deficiencias y errores, es valiosísima,
puesto que será para cada cual, "su"
creación, y como tal el mayor de los tesoros.
c.
Ningún taller de escritura creativa, y mucho
menos un taller de poesía, puede prescindir de
la lectura en voz alta de las creaciones o, por lo menos,
de algunes de ellas. El contacto con la poesía
y la imaginación de los demás es siempre
una importante fuente de inspiración para todos
los participantes así como un placer para los
sentidos.
Finalmente,
cabe imaginar la posibilidad de realizar un minidebate
al final de cada sesión o al final del taller que
permita a los participantes expresar las sensaciones vividas,
el goce experimentado, las dudas y certidumbres que, con
toda seguridad, brotarán de la experiencia creativa.
