Descubrir
Cirlot no es solamente una lectura, es una vivencia.
La faceta de Cirlot como poeta ha sido prácticamente
desconocida por su costumbre de publicar en ediciones
muy limitadas y sus temas concernientes a doctrinas
secretas que trataba.
Cirlot nace en
Barcelona el año 1916. Su vocación literaria
despierta definitivamente el año 1943 cuando colabora
en 'Entregas de Poesía'.
"Más
allá de las galaxias y más allá de
este espacio, finito
infinito, hay un jardín. No sé si tiene estrellas
o flores
o solamente hierbas. Ven allá Bronwyn. Un día
este universo
morirá como nosotros hubimos de morir. Entonces."
'Visio
Smaragdina'
presenta la última etapa de los estados espirituales
cromáticos que percibe el místico con los siguientes
versos:
"Maresmer
maresmel vad
valma resdar
mares delmer
Maresmer
ver
demeral dar
dar
ver
verd
verd smerald."
Cirlot y Dalí.
Cirlot
se inició en el surrealismo, un surrealismo en
la línea daliniana, pues frente a los automatismos
del movimiento parisino, prefería la exploración
onírica para luego aplicarle, conscientemente,
la técnica y estructuración, en un proceso
que Dalí llamó método paranoico crítico
y que se alimentaba de las obsesiones.
Cirlot admiraba
a Dalí, el joven rey del surrealismo, y le dedicó
varios poemas. Esta relación entre los dos genios
catalanes se extendió más allá
del surrealismo, alcanzando ambos una etapa mística
religiosa con la que pretendían ver y comprender
la fuerza y las leyes ocultas de las cosas, para adueñarse
de ellas.
"Cristo,
cristal.
Cristalizado,
cristal izado.
Izado en cruz
crucificado
cristificado
cristal de luz
lucificado."
Con
el nacimiento de su segunda hija , en 1955, Cirlot se
aleja hacia el centro. Comienza un decenio de introspección
y aislamiento entre sus contemporáneos. En esta
época se dedica profundamente al estudio de la
simbología y la acumulación de nuevos
conocimientos y experiencias conducen a una de sus obras
cumbres: el 'Diccionario de Símbolos'.
En su
última época, de 1966 a 1972, resurge su vena
poética. Es curioso como de la visión de una
mujer llamada Bronwyn en la película de Franklin Schaffner:
"El Señor de la Guerra", se desarrolla una
impresionante obra poética, toda una nueva mitología.
Cirlot ve en Bronwyn
algo más. Quizás por una de aquellas sincronías
divinas en que intuye su enfermedad, quizás su muerte,
dice Cirlot: " Lo que llamo
Bronwyn es el centro del lugar que dentro de la muerte se
prepara para resucitar; es lo que renace eternamente."
Bronwyn presenta
la madurez poética de Cirlot. En los dieciséis
libros que componen la serie se plasman todos sus conocimientos
sobre simbología y arte medieval, y en ellos experimenta,
construye y destruye. Las formas poéticas abarcan desde
el soneto hasta la más espectacular poesía permutatoria
o fónica, pasando por el verso blanco o la prosa poética;
múltiples formas, desde las más tradicionales
a las más vanguardistas.
"Las
ruinas de las runas en la roca
hablan de que yo estuve en este mundo,
donde el mar y la tierra de las nieblas
se funden y confunden.
Los
demonios me buscan por los campos,
se disputan mi espada, mi armadura,
mis manos, mi cabeza, mis entrañas.
Mis hogueras de hierro se amontonan
y mis restos oscuros aún humean.
Mensajera
del más allá, tu vienes
con forma de mujer, pero el abismo
se cierne junto a ti tan dulcemente."
Bronwyn, fue convertida
en mito cósmico, y de su nombre permutado hasta surgió
un idioma inventado. Un ejemplo de versos en este idioma son
los siguientes, que se han de escuchar más que leer,
y que de pronto, se convierten en oscuras invocaciones atávicas,
que Cirlot mismo calificó de "rito verbal":
"Yrb
row
nwb
Rwynyr nyrwynyr byrwynyr
Wyn Yrw "
Cirlot y Lovecraft.
En
el año 1960 J.E. Cirlot realiza un extraño
viaje a la ciudad de Carcassonne. En su visita dio tres
vueltas a las murallas y fue a misa a la iglesia de la
Cité, recreando una especie de rito iniciático.
Se había sentido llamado por algo o alguien, pero
no lo encontró, y además a su vuelta se
hirió en una mano, la derecha, lo que fue interpretado
como un castigo por querer penetrar en los misterios de
la ciudad.
Se nos presenta
Cirlot como el reflejo poético de Lovecraft, por su
carácter desolado y sus visiones de lo oculto:
"Las
estrellas huyeron de la tierra.
Eran ojos humanos, eran flores nocturnas
y diurnas. Pero alguien, de pronto, supo
que existían los abismos superiores. Y todo
cayó hacia arriba, huyendo de no se sabe qué,
hacia no se sabe dónde."
Los versos de Cirlot
ilustran aquellas sensaciones del terror cósmico, de
las épocas de oscuridad primigenias, de los arcanos
mensajes, de los mitos:
"Vestigios
de mi horror cristalizado
en lamentos sin voz; duros fulgores
metálicos, que cubren la tortura
eterna de este monstruo maniatado
que extiende ya reseca su locura,
bajo un cielo sin luz y sin clamores."
Leyendo su "Salmo
de la Batalla" nos podemos imaginar a Abdul Alhazred
invocando el poder del Necronomicón:
"Ha
llegado la hora de arrancarme los ojos
más allá de las rocas del paisaje rugiente.
Ha llegado la hora de cortar los cordajes
de ese globo de rosas que entre tus dedos tiembla."
Hasta llegar a
las Oraciones Oscuras en que dice:
"Potencia oscura que me has creado, acoge sólo
este instante mío, en que el dolor sabe aún
pensar, y todavía puede decir y ser como exigente de
lo que juzga pertenecerle. Y recibe en ti misma, Potencia,
la fuerza de mi padecer y avanza más aún desde
el fondo del universo ciego hacia el Espejo de Fuego que,
dándote la felicidad, me iluminará."
Cirlot y el eterno renacer.
Juan
Eduardo Cirlot muere el 11 de mayo de 1973, en su casa
de la calle Herzegovina, a las 13 horas. Víctima
de un cáncer da páncreas, sus células
descubrieron el horror del ser-dejando-de-ser, la irrealidad
sufriente que subyace en toda su poesía.
En el año
2001 se funda el Círculo Bronwyn
para recordar su obra y rendirle un sincero homenaje.
Sin duda hay un
Cirlot por descubrir, hay unas joyas de poemas que vibran
en los registros akásticos del Universo:
"Más
allá eternamente en el espacio
y el tiempo; más allá
del espacio y el tiempo
y de la eternidad,
Bronwyn,
On, in
u, i, n ..."