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Base documental
d'Història Contemporània de Catalunya.
MIGUEL
PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA (1870-1930).
Font:
DD.AA.: Enciclopedia de Historia de España,vol IV
(Diccionario biográfico). (1991). Madrid: Alianza
Editorial. 910 pp.
Text:
Nace en Jerez de la Frontera (Cádiz) en el seno de una
numerosa e ilustre familia gaditana. Ingresó muy joven
en el ejército (1884). Fue el primer general de su
promoción de la Academia General. Al terminar sus
estudios fue enviado a Marruecos, en donde, en 1893,
ganó la laureada de San Femando y fue ascendido a
capitán. En 1895 marchó a Cuba como ayudante de
Martínez Campos, y allí consiguió el grado de
comandante. En 1897 , su tío, Femando Primo de Rivera, I
marqués de Estella, al ser nombrado capitán general de
Filipinas, le llevó consigo. Su no fácil paseo por los
restos del imperio español, le hace ponerse en contacto
con gran parte de las circunstancias que van a influir en
el 98 español. En 1902 contrae matrimonio con Casilda
Sáenz de Heredia. Tendrán seis hijos, entre ellos José
Antonio, el primogénito, que fundará más adelante
Falange Española. Enviudó en 1908. En ese mismo año
consiguió el ascenso a coronel. Participó de nuevo en
combates en Melilla y, en 1912, fue nombrado general de
Brigadar Durante la l Guerra Mundial fue enviado por el
gobierno español para visitar los frentes en guerra,
especialmente el francés y el británico. Africanista
por los hechos pero no por las ideas, tuvo varios
problemas a lo largo de su vida por expresar éstas. La
primera vez fue el 25 de marzo de 1917, con motivo de ser
recibido por la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz,
Allí dijo: "Marruecos ni parte alguna de África es
España misma; la generosa y abundante sangre en África
derramada no podrá tener nunca justificación más honda
y más útil que la de habernos puesto en posesión de
algo que sirva para recuperar Gibraltar".
En julio de 1919 ascendió a teniente general y fue
nombrado capitán general de Valencia, y poco después de
Madrid. En noviembre de 1921, en el curso de las
discusiones en el Parlamento sobre la tragedia de Annual,
Primo insistió en sus posturas abandonistas: "Yo
estimo, desde un punto de vista estratégico, que un
soldado más allá del Estrecho, es perjudicial para
España". A causa de esto fue relevado de la
Capitanía General de Madrid, pero, poco después, en
mayo de 1922, se le destinó a la de Barcelona, El
ambiente barcelonés le dio la prueba definitiva para
intervenir, muy directamente, en la obra de la salvación
de España, tal y como él la entendía. Primo de Rivera
está en estos momentos en la década de los cincuenta en
edad, y lleno de energía. En Barcelona cristalizan los
valores ideológicos que, adquiridos primero en el Casino
de Jerez, y después en el mundo castrense, va a intentar
poner en práctica: eficacia, disciplina, amor a la
patria. El general también se reclamará hijo del
regeneracionismo de su época, regeneracionismo, no
obstante, bastante sui generis. En la
preparación del golpe de Estado, que dará el 13 de
septiembre de 1923, la tarea más dificultosa fue la de
intentar quizá conseguir la unidad de un ejército tan
dividido y, sobre todo, convencer a junteros y
africanistas de que él era su mejor portavoz. Conseguido
esto, y consumado el golpe, ese mismo día 13 vio la luz
su palabra más rotunda el Manifiesto que
acompañaba al hecho militar.
El golpe contó con el consentimiento pleno del rey
Alfonso XII. Nombrado jefe de gobierno, organizó un
Directorio Militar y suprimió las libertades
democráticas, suspendiendo la Constitución de 1876.
Hasta 1925 se sucedieron años de destrucción de la
política del régimen anterior. Se autoconvirtió en el
cirujano de hierro del que hablaba Joaquín Costa.
Incluso en estos años, dedicados a la destrucción de la
política anterior, comenzaron, aunque débilmente, los
intentos de la reconstrucción: la aparición del que iba
a ser el partido único dictatorial, la Unión
Patriótica, el desarrollo de la nueva administración
etc. No obstante, ni su Dictadura ni él mismo pueden ser
considerados fascistas. El enfrentamiento de clases no
había alcanzado en España la magnitud que se necesita
para ello y el talante de don Miguel tampoco era
propicio. José Antonio, su hijo, se encargaría, más
adelante, de la reivindicación, y también de la
crítica, de la obra de su padre. El desembarco de las
tropas en la bahía de Alhucemas (1925), una operación
conjunta franco-española, acabó con la pesadilla de la
guerra marroquí y el general Primo de Rivera se vio
convertido en el "pacificador". El éxito le
permitió implantar un Directorio Civil, con el que iba a
intentar la institucionalización dictatorial. Este fue
el comienzo de la creación de un "régimen
nuevo", ayudado por la organización de la Asamblea
Nacional Consultiva, pseudoparlamento aconsejado por
Mussolini.
A partir de 1928 comienza el declive dictatorial: malas
relaciones con el rey, plasmadas en su conocida frase:
"a mí no me borbonea nadie"; aumento de los
grupos de oposición y de la organización de los
republicanos. Paralelo a esto, el general intenta
remediar su soledad de viudo: las relaciones con Niní
Castellanos, sin embargo, no llegan a buen fin. El año
1929 y los comienzos del treinta significan el fracaso de
la Asamblea Nacional Constitutiva y de la non nata
Constitución de 1929. Y con ellas la del régimen. El
hundimiento dictatorial acabó por llegar. El rey y el
ejército ya no tienen suficientes puntos de acuerdo con
el general que implantó la Dictadura. En enero de 1930
Primo de Rivera dimitió y comenzó su exilio en París.
Allí tuvo que sufrir no sólo achaques físicos, sino
perplejidad moral. Murió el 17 de marzo. Su entierro
constituyó una importante manifestación de duelo que
contrastó con el casi mutismo oficial. (MTGC) (702-703
pp.).

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