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1. El tiempo no corre igual. Relatividad especial
1.1 Un conflicto
En la cosmovisión newtoniana, el espacio es el receptáculo
donde está ubicada la materia; el tiempo, el receptáculo de los acontecimientos
o cambios. Ambos son absolutos, o sea, independientes de
les cosas y de los acontecimientos. Esta teoría clásica había entrado
en conflicto con otra teoría emergente, el electromagnetismo. En la primera,
se suman velocidades (velocidad tren + desplazamiento
de un observador al interior); en la segunda, no. Las ondas electromagnéticas,
que son como perturbaciones al agua cuando se echa una piedra, se propagan
a velocidad constante con respecto a un supuesto fondo
absoluto o éter.
La preocupación de los físicos
del momento (alrededores del 1900) era resolver el conflicto.
La teoría especial o restringida de la relatividad de Albert Einstein
(1905) es una solución que, aparte de considerar superflua
la hipótesis del éter como referente absoluto, comporta
renunciar a aspectos que se consideraban de sentido común.
La solución de Einstein parte de dos principios
simples pero de grandes implicaciones. En primer lugar, postula (generalizando
el principio de relatividad de Galileo) que las leyes
de la naturaleza tienen que ser las mismas independientemente
de si el observador está en movimiento uniforme o está en reposo;
la distinción entre reposo y movimiento no tiene carácter absoluto
sino relativo. En segundo lugar, postula la constancia
absoluta de la velocidad de la luz (300.000 km/s), una velocidad
insuperable. |

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1.2 Pérdida de referentes absolutos
La primera implicación del principios que Einstein anuncia el 1905
fue la no existencia
de un tiempo absoluto válido para todos los observadores y,
más globalmente, la no existencia de ningún sistema de referencia
absoluto: las descripciones de los fenómenos estudiados dependen siempre
del sistema de referencia en el cual se hace la observación.
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Así, según la teoría de la relatividad especial, el
tiempo de un fenómeno no es absoluto sino que está
vinculado al movimiento del observador y depende de
su velocidad respeto el fenómeno. Desde puntos de observación
y a velocidades diferentes, los resultados también son diferentes:
el tiempo de un observador a gran velocidad (astronauta) se
dilata en relación al tiempo de un observador situado a la Tierra.
Que el tiempo se dilata quiere decir que los relojes en movimiento
marchan más lentamente; igualmente en cuanto al espacio, los objetos
en movimiento se contraen o se acortan. El físico
holandés Hendrik Lorentz encontró la fórmula precisa que permite concretar
los tiempo y hacer las correspondientes transformaciones. |
1.3 No simultaneidad
Relatividad del tiempo quiere decir no
simultaneidad en la descripción de un mismo fenómeno por parte
de dos observadores en sistemas de referencia diferentes (uno supuestamente
parado y el otro en movimiento). La simultaneidad es expresión del
tiempo; toda afirmación sobre el tiempo es una afirmación sobre acontecimientos
simultáneos.
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Imaginemos un tren relativista, o
sea, que viaja a velocidades próximas a la de la luz. Suponemos que
dos relámpagos caen en palos cerca de la vía.
El espectador que se encuentra en el exterior del tren, a la misma
distancia de los dos puntos del impacto, registra como simultáneos
los dos relámpagos. ¿Los dos acontecimientos
simultáneos por este espectador, serán simultáneos por el pasajero
dentro del tren? No.
Los relámpagos caen y las señales luminosas necesitan un tiempo siempre
constante para propagarse y llegar donde se encuentra el pasajero;
pero el tren se aleja del relámpago que ha caído a la parte posterior
y se acerca al que ha caído a la parte anterior. De este modo, el
pasajero registra primero el relámpago caído en
las proximidades de la cabecera del tren y, posteriormente,
el relámpago caído más cerca del final del tren: para el pasajero,
los dos acontecimientos no son simultáneos. |

¿Relámpagos o acontecimientos simultáneos?
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Desde el exterior: los acontecimientos son simultáneos
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Desde el tren: los acontecimientos no son
simultáneos
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Los efectos relativistas suelen chocar con el sentido
común. El físico francés Paul Langevin ilustró,
con la paradoja de los gemelos, la existencia de
tiempos diferentes en función de la velocidad, una velocidad que dilata
el tiempo y contrae el espacio. |
Imaginemos dos gemelos, uno de los
cuales emprende un viaje al espacio a velocidades próximas a las de
la luz y el otro permanece en tierra. La nave vuelve veinte años después,
veinte años pasados por el hermano que se ha quedado en tierra. Para
el gemelo astronauta, contrariamente, el tiempo se ha dilatado y no
han pasado veinte años, para él sólo habrá transcurrido
un año. |
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1.4 Otros puntos básicos
La teoría de la relatividad especial o restringida establece que todo
fenómeno físico requiere, en orden a ser identificado, no sólo tres
ejes de coordenadas, sino cuatro, siendo éste el tiempo. Exige
hablar de un espacio-tiempo cuatridimensional,
cuatro números para identificar todo fenómeno.
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La fórmula que establece la relación
entre masa y energía ha devenido un icono del siglo XX: E =mc2.
En la física clásica, masa (material) y energía (inmaterial) son dos
realidades de categoría muy diferenciada. Ahora son dos caras
de una misma cosa: a cada cantidad de masa corresponde
una cierta cantidad de energía; la masa es energía latente. A
altas velocidades, masa y energía se fusionan. |
Einstein dio a entender que la unión de materia
y energía es la consecuencia más importante
de la relatividad especial. La conversión de la materia
en energía ha sido una predicción relativista confirmada
en las centrales nucleares, en las bombas nucleares y en la producción
de energía en el interior de estrellas como nuestro Sol.
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