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De
Alberto Calderón (matemático argentino del siglo XX) |
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Fumador
empedernido, estaba un día dando clase como de costumbre, es
decir, con la tiza en su mano derecha y un cigarrillo en la izquierda.
En determinado momento, absorto como estaba en una demostración,
y posiblemente porque había tenido que borrar la pizarra, no
se dio cuenta de que había cogido el cigarrillo con la derecha
y la tiza con la izquierda. La emoción en la clase era indescriptible,
apostando unos por que lo primero que haría sería chupar
la tiza, y otros, por que lo que haría primero sería
intentar escribir con el cigarrillo. ¿Quién ganó?
Según se dice, los que creyeron que primero chuparía
la tiza. |
De
Benavente, Jacinto (escritor español, siglos XIX y XX)
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Se decía
que el ocurrente don Jacinto tenía ciertos detalles de afeminado.
Un día, en una recepción multitudinaria, una señora
quiso ironizar burlonamente y dirigiéndose a él le dijo:
Don Jacinto, su cabeza es hermosa, pero sin "sexo".
Se dice que él contestó inmediatamente: Dijo la zorra
al busto, señora. |
De
Paul Halmos (matemático estadounidense) |
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En una multitudinaria
reunión de matemáticos en EEUU, se encontraba un joven
profesor, de nombre Smith. Cada día, a hora fija, se servía
un pequeño desayuno, durante el cual, lógicamente, charlaban
e iban conociéndose.El primer día, Halmos se acerca
a Smith y le dice: "I am Halmos, and you?". Smith respondió
gentilmente: "I am Smith, thank you". El segundo día,
Halmos, despistado, volvió a acercarse a Smith y, de nuevo,
le dijo: "I am Halmos, and you?". Smith volvió a
responder gentilmente: "I am Smith, thank you". El tercer
día, cuando Halmos se acercaba de nuevo a Smith, éste
le soltó: "You are Halmos, who am I?" |
De
Pierre de Fermat (matemático francés, siglo XVII) |
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Fermat,
magistrado de profesión, sobresalió en muchas áreas
de las matemáticas e hizo importantes descubrimientos, sobre
todo en geometría, teoría de números y probabilidad.
Fermat acostumbraba a afirmar tener demostraciones de resultados desconcertantes,
aunque rara vez las mostraba, pues solía limitarse a anotar
la idea de sus demostraciones en los márgenes del libro que
fuera leyendo en ese momento. Desde luego el resultado más
desconcertante fue el que se ha venido llamandose "último
teorema de Fermat", en el cual afirmaba: Si n>2, es
imposible encontrar tres enteros x, y, z que cumplan la igualdad x^n
+ y^n = z^n (donde x^n indica x elevado a n). Fermat aseguró
que tenía la demostración, pero anotó que el
margen del libro era demasiado estrecho para poder incluirla. Durante
aproximadamente 330 años, ningún matemático consiguió
demostrar esa afirmación, ni tampoco lo contrario. Recientemente,
en el año 1995, logró demostrarlo Andrew Wiles (matemático
estadounidense) |
De
Pierre Laplace (matemático y físico francés,
siglo XVIII) |
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Destacó
en numerosos campos, pero especialmente en sus estudios sobre probabilidad,
en matemáticas, y en mecánica celeste; en este último
terrreno, publicó su más destacada obra: Mecánica
celeste. En ella, describía completamente el comportamiento
mecánico del sistema solar y, según se cuenta, Napoleón
le reprochó que en ninguno de los volúmenes de la misma
emncionara a Dios. Laplace se limitó a contestarle:
"Señor, no he necesitado esa hipótesis" |
De
Albert Einstein (físico, siglo XX. Premio Nobel de Física) |
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Einstein,
tras obtener el premio nobel de Física (por
cierto, no por su creación de la teoría de la relatividad,
sino por sus trabajos sobre el efecto fotoeléctrico),
era invitado constantemente a dar conferencias en universidades
y organismos científicos. Él solía viajar en
coche y con chófer, y se dice que en cierta ocasión
le comento al chófer que era tremendamente aburrido repetir
siempre lo mismo. El chofer le contestó: "He oído
su conferencia tantas veces que me la sé de memoria; si usted
quiere, cualquier día puedo sustituirle y darla yo".
Einstein le tomó la palabra y accedió un día
en que suponía poco probable que alguien en la sala de conferencias
pudiera reconocerle. Todo
iba de maravilla (nadie le había reconocido,
el chofer había expuesto muy bien la conferencia,...)
hasta que alguien le hizo una pregunta sobre cuya respuesta el chófer
no tenía ni idea. Tuvo sin embargo la ocurrencia de contestar:
"Su pregunta, caballero, es tan sencilla que estoy seguro de
que hasta mi chófer podría contestarla, así
que dejaré que sea él mismo quien lo haga".
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De
Howard Eves (especialista en historia de la matemática) |
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Eves
cuenta la historia de un matemático especialista en estadística
que solía viajar frecuentemente en avión para dar sus
conferencias. Ante los numerosos avisos de bomba con los que se encontró,
se decidió a calcular la probabilidad de que hubiera una bomba
en un avión y, viendo que era muy pequeña, se tranquilizó.
Pero después calculó la probabilidad de que hubiera
2 bombas en un mismo avión y, viendo que era infinitesimal,
decidió que a partir de entonces viajaría siempre llevando
una bomba en su maleta. Por tanto, concluía Eves, procuren
no viajar en un avión si saben que en él viaja un estadístico. |
De
Óscar Wilde (escritor irlandés, siglo XIX) |
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Se cuenta
de él que cierto día se quejaba por la noche diciendo:
Hoy he tenido un día horrible; me he pasado toda la mañana
hasta decidir que debía poner una coma en un párrafo
del libro que estoy escribiendo..., y al final de la tarde la he quitado. |
De
S. Ramanujan (matemático indio, siglo XIX) |
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Ramanujan
fue un matemático joven (murió a los 23 años),
impresionante calculista, que estudió con el matemático
inglés Hardy. Estaba Ramanujan hospitalizado
por tuberculosis cuando fue a visitarlo Hardy. Éste,
que naturalmente conocía sus dotes numéricas, abrió
la conversación diciendo: He venido en una taxi cuya matrícula
era un número insulso, el 1729. Inmediatamente, Ramanujan
le contestó: Al contario, fíjese si será interesante
que se trata del número más pequeño que puede
expresarse de dos maneras como suma de dos cubos (del de 10 y
el de 3, y del de 12 y del 1). |
De
Wolfang Pauli (físico, siglo XX. Nobel de física en
1945) |
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Solía
trabajar hasta altas horas de la noche por lo que se acostaba siempre
muy tarde. En cierta ocasión, acudió a una universidad
a impartir un curso y, al ver que se lo habían puesto a las
8 de la mañana, se quejó al responsable de los horarios
diciéndole: Mire, es bien conocido que yo me suelo acostar
muy tarde, pero le aseguro que siempre lo hago antes de las nueve
de la mañana. |
De
Pierre Laplace (matemático y físico francés,
siglo XVIII) |
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Uno de los
grandes científicos del siglo XVIII, Pierre Laplace,
es el protagonista de una de las más famosas anécdotas
de la historia de la matemática. Autor del famoso Tratado
de mecánica celeste, fue recibido por Napoleón
y éste le reprochó que en toda su obra no mencionara
a Dios en ningún momento. Laplace le contestó:
Señor, no he necesitado esa hipótesis. |
De
Bertran Russell (filósofo y lógico-matemático,
siglo XX. Premio Nobel en 1950.) |
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Se cuenta
sobre él que, mientras explicaba en clase que "de una
proposición falsa podía extraerse cualquier consecuencia",
un alumno le interrumpió diciéndole: "¿Quiere
usted decir que si aceptamos que 2+2=5, entonces podemos concluir
que usted es el Papa de Roma?". Russell contestó
inmediatamente:
- Mire, si
2+2=5, reste usted 2 y obtendrá que 2=3, o sea, que 3=2;
y si ahora resta usted 1 a ambos miembros, obtendrá que
2=1. Puesto que el Papa y yo somos dos, y puesto que 2=1, estará
usted de acuerdo conmigo en que el Papa y yo somos uno, luego
yo soy, en efecto, el Papa de Roma.
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De
Francisco Sales (matemático español, siglo XX)
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Un
día, le dijo a un alumno que había sacado a la pizarra:
"Veamos si tiene usted talento de matemático; explíquenos
paso a paso qué haría usted para freir un huevo, suponiendo
que tiene el aceite, el huevo y las cerillas encima del mármol,
y la sartén en el armario". El alumno, asombrado, lo describió
más o menos así: "Cogería las cerillas,
encendería el fuego, sacaría la sartén del armario,
echaría aceite en la sartén, pondría la sartén
al fuego, esperaría a que se calentara, rompería luego
el huevo, lo echaría en la sartén, ......" A cada
paso explicado, el Sr. Sales iba diciendo: "Bien, va usted bien,
siga, siga". Cuando acabó, le dijo al alumno: "Ahora,
explique de nuevo cómo lo haría si tuviese la sartén
ya en el mármol". El alumno, más asombrado aún,
respondió, más o menos, como antes: "Cogería
las cerillas, encendería el fuego, echaría aceite en
la sartén, pondría la sartén al fuego, ...."
Acabada la explicación, el Sr. Sales le dijo: No tiene usted
talento matemático; un matemático hubiera contestado
"metería la sartén en el armarió y aplicaría
el método del caso anterior". |
De
Unamuno, Miguel de (escritor filósofo español, siglo
XX).
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El
12 de Octubre de 1936, siendo don Miguel el rector de la Universidad
de Salamanca, se celebraba en esta universidad un acto en conmemoración
del descubrimiento de América y de la expansión universal
de la cultura hispánica. Mientras intervenía Millán
Astray, general Jefe de la Legión, sus partidarios en la sala
coreaban sus frases con el slogan de la Legión: "¡Viva
la muerte!". Unamuno no pudo contenerse y, aludiendo burlonamente
a dicho slogan, se volvió hacia el general diciéndole
que el movimiento militar debía no solo vencer sino también
convencer y que no creía que estuvieran capacitados
para esta última tarea. Un enfurecido Millán Astray
contestó con un "¡muera la inteligencia!" y,
según parece, sólo la intevención de la mujer
de Franco, que presidía el acto, evitó que el general
pegara al Rector. Pocos días después, Unamuno fue destituído
de su cargo de rector, y sus amigos ya no se atrevían a sentarse
con él en su café favorito del centro de la ciudad.
En la más amarga soledad, murió dos meses después
en su casa, víctima de una profunda pesadumbre.
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