El latín arcaico presenta cinco diptongos: ou, oi, ei, ai, au. Los tres primeros ya habían monoptongado en la primera mitad del siglo II a. C., ou en u (douco > duco) oi asimismo en u (oinos > unus), salvo después de oclusiva y espirante labial cuando la sílaba siguiente no contenía una i; en este último caso, oi se queda en la fase oe : punio, pero poena, Punicus, pero Poenus. La monoptongacion de oi -oe >e es probablemente posterior a la de ai - ae, pero los ejemplos de fecha más antigua provienen ya de Pompeya: 8975 amenus, 1890 Phebus.
AE>E
El diptongo ae, a su vez una evolución del arcaico ai, tuvo tendencia, ya en latín rústico, según Varrón, a la monoptongación en ē, exactamente como sucedía en umbro, con la diferencia que ē con timbre cerrado, familiar al osco y al umbro, no existía en latín. De ahí que en latín refinado escrito se conservasen las grafías ae, ai (Caesar, Kaiser) incluso en los préstamos en que había que transcribir ē con timbre cerrado: scaena<σκηνή aunque en la lengua coloquial se pronunciase con timbre abierto y los no tan refinados escribiesen e. El hecho de que se pronunciase abierto conlleva que, en castellano o en francés e italiano, se produzca una diptongación posterior en -ie-: Caelu(m)>celu>cielo.
caelebs, non celeps (App. Probi)
El diptongo AU>O
De los tres diptongos que existían en época clásica, el diptongo AU ha sido el más resistente en el giro hacia las diferentes lenguas románicas, principalmente porque la u, con su punto de articulación velar, se confundía con la l velar y tanto es así que veremos en francés un plural en -aux para las palabras acabadas en-al. Que actualmente las grafías au se pronuncien o avala el hecho de que la evolución del diptongo AU a O, aun común en romance, se haya acabado de producir en cada una de las lenguas románicas de forma independiente.
Paradójicamente el latín tendió siempre, desde época arcaica, a monoptongar AU en O. Así el tribuno de la plebe Clodius, adoptó la forma plebeya del nombre patricio Claudius, cuando se hizo adoptar por un patricio para poder optar a la magistratura plebeya que después ostentó. Los gramáticos comentaban este fenómeno como un provincianismo importado de los territorios de habla umbra. Así Festo, Glossaria latina, 196: Orata genus piscis a colore auri dicta, quod orum rustici dicebant, ut auriculas oriculas.
Aures, non oricla (App. Probi)
Completa el rosco.
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Cada una de las letras hace referencia a una de las palabras estudiadas, por defecto y si no se indica lo contrario, en latín. Si se trata de un sustantivo o adjetivo, en acusativo; si es un verbo, en la forma de infinitivo.