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¿Qué es la conciencia?

De la «experiencia cotidiana» a la «toma de consciencia».
Pero la «conciencia» es una maravilla cósmica.

Lo que hacemos los seres humanos es hacernos conscientes de la «conciencia».

Una explicación simple y sencilla, fácilmente asequible, para uno de los grandes enigmas del Universo... un problema «dificil» para el mundo científico: ¿qué es la «conciencia»?

La «conciencia» es una maravilla cósmica. Nada en el Universo conocido tan maravilloso: reflexiones en torno a este gran enigma que llamamos «conciencia». La verdad está en todas partes, es perfecta, es armónica, es bella, es equilibrada... la llamamos NATURALEZA, y está dentro y fuera de nosotros ofreciéndonos un testimonio y guía para alcanzar aquello que llamamos perfección. La «conciencia» no es solo este proceso mediante el cual nos vamos dando cuenta de las cosas, es lo que está detrás del proceso de hacernos conscientes, que es la verdadera conciencia. Lo que hacemos los seres humanos es hacernos conscientes de la «conciencia». La conciencia constituye la base de toda existencia, es lo que hace que todo funcione, que la realidad exista, es el componente biológico más básico de vida y que ya existente en todo. Cuando nos hacemos con-s-cientes, lo que hacemos en realidad es recuperar la conciencia de algo que ya existe, que es inteligente, armónico, bello, sustentable y extraordinario. La Conciencia está en el todo y es el Todo. Existen dos tipos de conciencia: la que ya existe, que es universal y le da sentido a todo (conciencia no-local o supraconciencia), y la que nosotros estamos adquiriendo por medio del aprendizaje (consciencia local). Comenzamos así a elevar nuestro entendimiento acerca de la vida que no es otra cosa que hacernos conscientes. (Á. SCARAMELLI)

    Recordemos:

  • En el ser humano, en cada uno de nosotros existe una conciencia neuronal o local y una «conciencia no-local» o «supraconciencia».
  • Cuando morimos desaparece la conciencia neuronal o local, pero persiste esta otra conciencia (llamada no-local o supraconciencia)
  • La conciencia no-local o supraconciencia está por encima de la conciencia neuronal.
  • Una conciencia inteligente es capaz de transformar la energía en materia (es capaz de colapsar la energía)
  • Los frutos del «ego»: éxito, fama, poder, riqueza, dominio… Los de la «supraconciencia»: altruismo, empatía, bondad, justicia, amor…
Por Á. SCARAMELLI (2011), autor de «Evolución de la conciencia : Dónde estoy y hacia dónde voy».
Terapeuta de biomagnetismo.

Los invito a reflexionar conmigo acerca de la CONCIENCIA... esta palabra que se ha puesto de moda estos últimos años y nos genera cierta expectación debido a las profecías de todas las culturas de todos los continentes que hablan de este tiempo en el que estamos viviendo, que es un tiempo donde la humanidad en forma colectiva alcanzará un nuevo nivel de conciencia y entraremos en una nueva dimensión de entendimiento (Á. SCARAMELLI).

Lo que leerás a continuación son reflexiones en torno a este gran enigma que llamamos conciencia, que es en parte el resultado de la experiencia evolutiva del ser humano; una especie capaz de contemplarse a sí misma y a su entorno, hacerse preguntas, dar nombre a lo que ve, comunicarse por medio de un complejo sistema de lenguaje, intervenir y manipular lo que la rodea con completa libertad y todo esto dentro de un mundo lleno de vida inteligente que funciona a su alrededor y en sí misma (en su cuerpo), sin que cada individuo sepa cómo funciona, desde cuándo funciona ni qué la hace funcionar y, aunque haya sido capaz de construir naves para viajar a Marte, o un sistema digital capaz de reproducir imágenes en movimiento a través del aire desde un punto a otro del planeta, todavía no es capaz de responder naturalmente a las preguntas que deberían ser las más básicas para cualquier tipo de existencia que se precie de tener conciencia:

¿Quién soy?
¿De qué estoy hecho?
¿De dónde vengo?
¿Qué estoy haciendo aquí?
¿Cuál es mi propósito en la vida?
¿Qué pasará conmigo cuando muera?
¿Hacia dónde iré?
¿Existe Dios?
¿Cómo es Dios?
¿Dónde está Dios?

Cuando digo que la conciencia es «en parte» el resultado de la experiencia evolutiva del ser humano, me refiero a que la conciencia no es solo este proceso mediante el cual nos vamos dando cuenta de las cosas que antes ignorábamos, que es un proceso que entendemos como «tomar conciencia» o «hacernos conscientes» de algo, sino que es mucho más que eso… es lo que está detrás del proceso de hacernos conscientes, que es la verdadera conciencia ya existente en todo. O sea, lo que hacemos los seres humanos es hacernos conscientes de la conciencia.

¿Cómo es esto?

Es importante que intentemos aclarar bien este punto para que podamos reflexionar en algo que está sucediendo más allá de lo que somos capaces de integrar a nuestro sistema cognitivo diariamente, algo que sucede todo el tiempo y que no consideramos mayormente, sin embargo, constituye la base de toda existencia y nos presenta también la solución a nuestras preguntas, y me refiero a lo que hace que todo funcione, que la realidad exista y que tú puedas vivir e intervenir en ella.

Una conciencia es un saber implícito en algo, un accionar inteligente y con propósito definido, por lo tanto podemos deducir que una célula, es un ser que tiene conciencia, ya que es capaz de elegir qué elementos dejar entrar por su membrana y es capaz también de excretar residuos tóxicos de ella, a parte, por supuesto, de las innumerables funciones que realiza internamente, desde reproducirse o replicarse, recibir información externa y actuar de acuerdo a ella, etc… y para que hablar de la célula madre u óvulo fecundado, a partir del cual ha sido creado tu propio cuerpo con total y absoluta perfección. Por lo tanto, estamos hablando de que, en el componente biológico más básico de vida, ya existe un complejo sistema equilibrado que tiene conciencia. Si es así, podrás deducir entonces que aquello que no tiene vida biológica también tiene una conciencia, puesto que las partículas de luz que forman los átomos y a su vez las moléculas que estos conforman y, en definitiva, toda la realidad que vemos desplegada ante nuestros ojos, también poseen este tipo de saber implícito, que obedece a algún tipo de inteligencia maravillosa que iremos descubriendo.

Aquí a lo mejor te preguntarás si estoy yendo por la línea correcta en la reflexión ya que el átomo o la célula, incluso los seres vivos que conforman como las plantas y animales no son conscientes de sí mismos, por lo tanto, deberíamos encontrar otra palabra para definir todo ello y la verdad es que, sí existe esta palabra, pero no nos han enseñado bien a distinguir esta pequeña pero gran diferencia entre conciencia y hacernos conscientes. Si te fijas bien, hay una «S» de diferencia entre ambas y un abismo de significado.

Cuando nos hacemos con-s-cientes, lo que hacemos en realidad es recuperar la conciencia de algo que ya existe, que es inteligente, armónico, bello, sustentable y extraordinario. Por ejemplo, los seres humanos, producto de nuestra incon-s-ciencia o «ignorancia» que el nombre más común que utilizamos para definir este estado de no ser con-s-cientes, hemos manipulado los recursos naturales dañando nuestro propio sistema de sustentabilidad y cuando nos hemos dado cuenta de ello, porque simplemente nos ha llegado el agua hasta el cuello y peligra nuestra supervivencia, reaccionamos tomando con-s-ciencia y cambiamos nuestra forma de hacer las cosas a una manera que no nos daña o perjudica, o sea, volvemos a la naturaleza, recuperamos la inteligencia suprema de hacer las cosas en equilibrio, armonía y auto sustentabilidad. Volvemos a la Conciencia madre.

Nosotros somos la única especie del planeta que estamos evolucionando en conciencia, lo que se hace curioso al intentar explicarlo o definirlo puesto que el concepto de evolución implica ir más allá de lo existente, es hablar de un movimiento progresivo que va desde algo simple hacia algo nuevo y más complejo; pero en el caso de la conciencia iremos hacia algo que ya teníamos, y que es más simple de lo que hoy tenemos, o sea, volveremos a un origen que ya estaba evolucionado o era perfecto. Quizás la manera en que nos explicaron esto nuestros líderes espirituales ya contenía este conocimiento, aunque la verdad es que nadie da crédito científico al hecho, y me refiero a la explicación del origen del universo que se da en la Biblia, en el libro del Génesis. En esta historia de alguna manera el ser humano pierde sus atributos y virtudes de pertenecer al paraíso perfecto (gran Conciencia de Dios) y es desterrado a la oscuridad de su propia ignorancia donde comienza la travesía de aprender a ejercer su libertad para elegir entre lo bueno y lo malo (correcto o incorrecto llamado en ese libro como «ciencia del bien y el mal») para recuperar su estado angelical y regresar así al paraíso cuando complete el trayecto. El mal llamado «pecado original»,  no es otra cosa que el atributo que te permite ser tú y dar comienzo a esta travesía de transformarte en un Dios humano.

La misión de esta especie es retornar a la Conciencia madre, pero manteniendo su individualidad.

¿Cuál es la explicación para todo esto? ¿Qué necesidad hubo de salir del paraíso para regresar a él?, ¿Por qué simplemente no vinimos a la Tierra con la conciencia completa?, ¿Se trata de una broma toda esta travesía de tanto sufrimiento, guerras, muertes y sacrificios? ¿Es un castigo por haber desobedecido, como lo hacen ver muchos de estos líderes espirituales? Ciertamente las respuestas van cambiando a medida que vamos recuperando nuestro entendimiento acerca de la vida y su proceso evolutivo, de manera que eso tan anhelado que llamamos verdad se va develando de a poco en pequeñas verdades que nos guían en este viaje de recuperación del estado que teníamos.

Veremos en esta reflexión que la humanidad es una especie nueva dentro de la «gran» Conciencia de este «gran» ser vivo llamado Planeta Tierra, y su característica principal es que está dotada de individualidad. Esta especie terrestre puede moverse por sí misma sin obedecer instrucciones, y hacer en este planeta lo que se le ocurra y le de la gana, experimentando por supuesto las consecuencias de sus actos mediante el aprendizaje de lo correcto e incorrecto. La misión de esta especie es retornar a la Conciencia madre, pero manteniendo su individualidad, lo que le permitirá ser observador de su propia creación, o dicho de otro modo, y siguiendo con el relato bíblico, le permitirá ser un dios creador sabiendo del Bien y el Mal. Por ahora, este Dios humano también es creador, pero debido a su falta de consciencia o ignorancia, es creador tanto de felicidad como de infelicidad.

Viajemos a la Luna

Si observamos la creación en la Tierra desde una perspectiva más amplia, si por ejemplo, imaginariamente nos paramos en la Luna y comenzamos a estudiar nuestro planeta con telescopios e instrumentos especializados, veremos que hay una inteligencia maravillosa que orquesta todos los movimientos que se producen en ella, desde las mareas, los vientos, el clima y el maravilloso comportamiento de sus elementos como por ejemplo el agua, que se evapora, se condensa, se desplaza por el aire, se precipita como lluvia o nieve y almacena como en forma sólida en las alturas para luego descender en forma líquida, alimentando, diluyendo, transportando, transformando, lavando, etc.

Desde ahí, veremos que este inmenso organismo esférico es como un gran ser, poseedor de todos los ingredientes necesarios para que emerjan de él una variedad inimaginable de criaturas de todo tipo, dotadas de propósitos inteligentes y veremos que todo se sustenta bajo un código común, todo está en un perfecto equilibrio de belleza, abundancia y armonía; ahí en ese organismo no hay caos, todo depende de todo, todo necesita de todo y todo se satisface de todo de manera armónica, donde el proceso de la muerte es un proceso de regeneración o continuidad de la propia vida existente. Por supuesto, en algún momento te darás cuenta de que tu perspectiva no es lo suficientemente amplia, porque la misma Luna en la que estás parado(a) también forma parte del equilibrio de la tierra, permitiendo por medio del magnetismo, que su rotación sea coherente con sus necesidades y que las mareas estén en movimiento entre otras cosas, pero también verás que nada en la tierra es posible si no consideras principalmente al Sol y a todo el sistema solar. Al final llegarás a comprender que nuestra galaxia y las demás están también participando dentro de su sustentabilidad y sus necesidades, hasta que en algún momento comprenderás el todo como un solo organismo y lo que es más, comprenderás al todo como una gran conciencia que llamaremos conciencia universal. Si pudieras pararte en el último rincón del universo –si eso existiera– no podrías ver la Tierra, ya que comparada con otros astros es solo un átomo, invisible a tu vista, pero un átomo excepcional, un átomo maravillosamente dotado de vida biológica.

Siguiendo con nuestra observación desde la Luna, clasificando las especies y viendo sus comportamientos dentro de un colectivo maravilloso, en algún momento detendrás tu atención en una de ellas, una que al parecer tiene necesidades distintas a las de otras, una a la que no le basta con comer y reproducirse, quiere otras cosas, quiere comodidades, quiere desplazarse más rápido, quiere conquistar todos los rincones del planeta, quiere almacenar mucha comida y modificar el entorno a su antojo. Esta especie creativa e imaginativa es capaz de crear nuevas y extrañas bellezas y monumentos de toda índole, pero sobre todo quiere estimular y satisfacer sus sentidos y sus miedos y para ello utiliza una inteligencia y unos mecanismos particulares como el sometimiento de sus iguales y el de otras especies para la consecución de sus particulares metas, creando así dolor y caos a su alrededor.

Esta especie es capaz de crear artefactos que vuelan por el aire y que se desplazan por los mares o bajo ellos, aparatos para divertirse, para soñar, para compartir y dividir, inventos para liberarse del trabajo y otros de los que se hacen esclavos y terminan destruyéndolos, y una buena cantidad de otros artefactos para ayudarse a restablecer el mismo equilibrio que van perdiendo a causa de sus propios errores. Verás en el ser humano una especie maravillosa, dotada de la más increíble capacidad de creaciones que llamamos inteligencia, pero debes comprender que esa inteligencia no es la conciencia, es solo una herramienta intelectual que opera dentro de esta y, en la mayoría de los casos, ausente de ella, de hecho, hoy en día los humanos son víctimas de la manipulación que han hecho al medio ambiente producto de su gran inteligencia y pequeña conciencia.

El ser humano es único en este planeta, con toda la creación a su disposición para hacer en ella y de ella lo que quiera, sin embargo su falta de consciencia (o ignorancia) es lo que lo hace tan diferente al resto de las criaturas y no deja de ser sorprendente descubrir que tiene también algo que no existe en otras: enfermedad, miseria, dolor, sufrimiento, miedo, angustia, soledad, desesperación, hambre, pobreza, lujuria, odio, racismo, sometimiento, celos, rencor, resentimiento, avaricia, mentiras, manipulaciones, exterminios, autoflagelación, victimización, etc. y comprenderás claramente dentro de tu observación que esto ocurre porque no está consciente de pertenecer a un todo y que sus acciones inconscientes son las responsables de sus propias desgracias. El excepcional ser humano no está en el equilibrio armónico de los demás seres vivos. Lo que lo diferencia del resto es, sin duda, su libertad para elegir y su falta de conocimiento.

Pero si observamos su historia, nos daremos cuenta de que los humanos avanzan hacia este equilibrio, sus experiencias del pasado van quedando registradas tanto en la historia, que es almacenada de alguna manera, para lo cual cuenta la memoria y también su ADN de generación en generación y al experimentar el acierto y el error, van eligiendo aquello que los saca del dolor y el sufrimiento y poco a poco van saliendo de su yo-ego y se van integrando a un actuar colectivo, o sea, se van haciendo conscientes cada vez más de su entorno, de cómo sus decisiones afectan a su alrededor y a ellos mismos y se suman así al equilibrio de la gran conciencia. A esto le llamamos «tomar conciencia», por lo tanto, podríamos concluir que el ser humano no está viviendo en la Tierra, sino que está aprendiendo a vivir.

Llegar a esta conclusión que puede parecer básica e infantil es sumamente importante, ya que muchas personas sufren y se castigan con culpas, porque no comprenden que están aprendiendo a vivir; muchos piensan simplemente, porque desconocen la dinámica del aprendizaje, que no tienen derecho a equivocarse, provocándose más dolor todavía.

Con esta observación podemos comenzar a intentar responder esas preguntas enunciadas al comienzo de este libro que tanto nos inquietan y cuyas respuestas se vuelven necesarias a medida que vamos integrándonos a la gran conciencia, puesto que la humanidad está dando el gran paso evolutivo, saliendo de la oscuridad del ego para entrar en la nueva conciencia, una conciencia que nos permitirá reestructurar nuestro sistema de vida actual basado en el miedo, al saber que pertenecemos a un sistema autosustentable que nos conoce, sabe de nuestras necesidades y que lo único que requiere para satisfacernos es que vivamos de acuerdo a las leyes de equilibrio que lo sustentan, mantienen y definen.

A continuación, nos acercaremos a las respuestas de estas preguntas esenciales que toda persona debe hacerse en algún momento junto con otras preguntas que irán acotando el escenario, para que nos vayamos acercando a un panorama o idea de respuesta, ya que dar una solución concreta o intelectual solo nos proporcionaría una limitación para alcanzar la verdad que no se responderá nunca solo con la razón. La verdadera respuesta no es verbal ni se puede escribir, es un sentimiento de plenitud y certeza que se da cuando inhalas y exhalas consciente de que la vida es algo que está aconteciendo en ti y no es algo que tú hagas suceder.

Fuente: A. SCARAMELLI (2011): «Evolución de la conciencia : Dónde estoy y hacia dónde voy». Cap. 1

Ver también la SECCIÓN:

LA CONSCIÈNCIA

EIXAMPLANT LA NOSTRA CONSCIÈNCIA CÒSMICA


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