La novedosa imagen del universo
- Una nueva concepción de la realidad
- La nueva imagen del universo a la luz de las recientes investigaciones
- Todo en nuestro universo está relacionado de forma innata y la información comienza a reconocerse como más fundamental que la materia, la energía, el espacio y el tiempo.
En busca de explicación a todo cuanto existe
Ervin LASZLO (n. 1932), filósofo de la ciencia, considerado por algunos como «el filósofo y científico interdisciplinar más importante del mundo», fundador del Club de Budapest: un laboratorio de ideas global dedicado a facilitar los cambios que necesitan ponerse en marcha, aplicando las ideas y percepciones del nuevo mapa de la realidad a la causa de la paz, la sostenibilidad, el bienestar y la supervivencia humana, nos indica: Vivimos en un universo esencialmente inteligente, saturado de información, en el que todas las partes están interconectadas de modo que, juntas, forman un todo integral que, integralmente, coevoluciona. Somos parte de esta totalidad mundial, participamos de su estructura y orden, tenemos acceso a su inteligencia intrínseca y constantemente acumulativa, y contribuimos al crecimiento de su conciencia. Por lo tanto, nuestra vida, nuestra existencia, no puede estar desprovista de propósito y significado.
La aguda y profunda percepción que está surgiendo actualmente es que nuestro mundo es un mundo entero inclusivo y conectado, más allá del espacio y el tiempo, la materia y la energía, por un campo primordial de información: el campo A, llamado así por el concepto sánscrito de Akasha, que significa espacio que todo lo incluye y todo lo penetra. El campo A, o campo akáshico, es el campo de información holográfica, el campo que informa el presente a través del pasado y abre el camino hacia el futuro. El campo A es un elemento del pleno cósmico (antiguamente, y erróneamente, llamado vacío cuántico), el útero del que todo emana, en el que todo se manifiesta y al que todo finalmente regresa. De Él surge todo lo que es, fue y será.
En la nueva visión de la naturaleza de la realidad integral, la existencia humana no es un subproducto accidental, ni el resultado del juego ciego de mutación genética y selección natural, y tampoco es el mero resultado de estrategias de autoconservación de genes egoístas. Nuestra existencia tiene sentido, y un propósito humano, planetario e incluso cósmico. Somos los cocreadores del mundo, y también su creación. Nuestra misión humana es facilitar y potenciar el viaje dinámico de exploración y evolución del universo: hacia la coherencia de cada persona con todas las cosas, y de todas las cosas con cada una. (Ervin LASZLO: Cosmos)
El cambio cuántico en el cerebro global abarca tanto nuestra experiencia como nuestra comprensión del mundo. El mundo que nos rodea no es lo único que está atravesando una transformación radical; también está cambiando nuestro entendimiento acerca de la naturaleza fundamental de ese mundo, e incluso del propio universo. El eminente filósofo, científico y fundador del Club de Budapest, Ervin LASZLO en su obra El universo in-formado destaca la característica crucial de una nueva visión emergente del mundo: el descubrimiento revolucionario de que en las raíces de la realidad no solo hay materia y energía, sino también un factor más sutil aunque igualmente fundamental, que podemos describir como información activa y efectiva: «in-formación». La in-formación vincula todas las cosas en el universo, tanto los átomos como las galaxias, los organismos y las mentes. Nos proporciona una visión que sigue estando enraizada en la ciencia, y que sigue abarcando todas las cosas que podemos experimentar, cercanas y lejanas, grandes y pequeñas, y no excluye la experimentación propia: el fenómeno de la mente y la conciencia.
La comprensión que tiene la ciencia acerca de la naturaleza fundamental del universo es distinta de la que la mayoría de la gente cree que es. El universo no consiste en pedazos de materia que se mueven en el espacio y el tiempo. En último término, la materia es una forma trabada de energía, y el espacio y el tiempo son un elemento dinámico integral, que interactúa con la materia y la energía en todas sus formas. Además, las diversas formas de energía emergen y están insertadas en un medio o campo fundamental que no formaba parte de la imagen convencional del mundo. Este "sótano hondo" del universo se denomina de diversas maneras: vacío cuántico, universo vacuo, espacio-tiempo físico, hiperespacio o nuether. A pesar de esos complicados nombres, su existencia no es mera teoría y no es un vacío y tampoco es meramente espacio. Se trata de un "pleno cósmico", repleto de energía e información, la matriz de todo lo que existe y el telón de fondo de todo lo que se manifiesta y sucede, en el espacio y el tiempo.
Los últimos avances en las ciencias naturales nos ofrecen una nueva imagen de la realidad. El universo no consiste en materia en un espacio y tiempo tridimensional. En el nuevo concepto, el universo es un sistema evolutivo orgánicamente conectado. Sus orígenes, así como sus campos y fuerzas de interacción, se remontan a un medio fundamental difundido cósmicamente. Las teorías acerca de este nivel profundo de realidad física, al igual que otras teorías en ciencia, no proclaman una validez eterna: están abiertas a cualquier revisión. La nueva física puede afirmar con mucha confianza que el nuestro no es un universo en el que la materia se mueve en un espacio neutro, gobernado por sencillas reglas de causa y efecto. En lugar de ello, nuestra mejor intuición es que la nuestra es una realidad fundamentalmente integral, que evoluciona, interconectada de manera instantánea y permanente, un universo arraigado en un medio real tanto dinámica como físicamente que subtiende el mundo familiar de espacio tridimensional y tiempo asociado. Lo que denominamos "materia" no es sino un esquema de energía ondulatoria que sucede en este medio. (E. LASZLO: El cambio cuántico)
La exploración de los confines de la realidad en las últimas décadas ha llevado a los científicos a tres conclusiones generales: primero, que el universo es enormemente más basto de lo que nuestros sentidos nos sugieren y que comprende un número adicional de dimensiones que se interpenetran unas a otras; segundo, que los objetos sólidos que componen todo la realidad física son un conglomerado de vórtices de energía enlazados unos a otros para formar la ilusión de la solidez. Y la tercera conclusión, que la nueva visión de la realidad de las cosas guarda una curiosa y desconcertante similitud con las crónicas relativas a las percepciones del cosmos y la realidad subyacente contenidas dentro de las cosmogonías de las más diversas culturas del orbe, registradas desde la más remota antigüedad.
Nota: Las ideas que a continuación presentamos son deudoras en gran parte a Ervin LASZLO en su obra "EL cambio cuántico" y a G. RODRIGUEZ-RAILE en su obra ¿Un nuevo paradigma de la realidad?
En el Universo perceptible existen tres elementos de cuya presencia no puede dudarse: la materia, estudiada por la ciencia; el espíritu, del cual se ocupa la filosofía; y el origen de los dos anteriores, que la Humanidad ha denominado “Dios”, y de cuyo estudio se ocupa la teología. La ciencia no es solamente un conjunto de observaciones, medidas y fórmulas matemáticas; se trata también de una fuente de visión del modo en que las cosas suceden en el mundo. Los grandes científicos se preocupan no solo del cómo del mundo (la manera en que funcionan las cosas) sino también del qué son las cosas de este mundo y del por qué son como las conocemos.
La vieja ciencia de estos últimos tres siglos nos ha enseñado que todos los fenómenos son fenómenos de cosas formadas por materia. Es un monismo basado en la idea de que la materia es la base de todo lo que existe. La ciencia convencional se basa en el concepto de que la materia es la piedra angular de todas las cosas. ("monismo" del griego: "monos", solo, único, se contrapone a dualismo. Reconoce un solo principio como fundamento de todo lo existente. Postula un único principio constitutivo de las cosas y a partir de él surge la pluralidad por procesos y fenómenos. Trata de reducir los seres y fenómenos del universo a una idea o sustancia única, de la cual derivan y con la cual se identifican. Existe un monismo materialista y otro idealista.)
Si bien la tendencia general de la ciencia desde el siglo XVII ha sido mantener un enfoque materialista, en las últimas décadas del siglo XX la ciencia comenzó a explorar el ámbito espiritual previamente marginado. Según el antiguo paradigma materialista la vida, la mente y la conciencia serían meros epifenómenos (fenómenos secundarios) de la materia. Sin embargo, es revelador saber que ninguno de los paradigmas materialistas ha logrado desarrollar modelos satisfactorios para el surgimiento de la vida, mucho menos para la mente o la conciencia. La idea de que la consciencia afecta a la materia es la principal diferencia entre la visión del mundo que ofrece la física clásica y la nueva concepción de la física moderna. El nuevo paradigma emergente, en cambio, postula un monismo basado en la primacía de la conciencia: que la conciencia (llamada Espíritu, Dios, Mente de Dios, Ain Sof, Tao, Brahman, etc., en las tradiciones populares y espirituales), y no la materia, es la base de todo lo que existe; un monismo basado en una conciencia unitiva y trascendente, pero que se vuelve múltiple en seres sintientes como nosotros. Hay una Inteligencia/Conciencia “superior” que dirige la manifestación de todo cuanto es. Nosotros somos esa conciencia. Se habla acerca de la primacía de la consciencia en la manifestación del mundo de la forma/materia. Todo el mundo de la experiencia, incluida la materia, es la manifestación material de formas trascendentales de conciencia. El recién nacido paradigma de la ciencia es muy armonioso con ideas como Dios, el alma, el cielo, el infierno, el karma y la reencarnación. De alguna forma, esta visión coincide con lo que siempre han expresado los místicos acerca de la realidad a lo largo de la historia de la Humanidad.
El recién nacido paradigma de la ciencia sugiere que todas las paradojas y anomalías de la física cuántica pueden resolverse si basamos la ciencia en la premisa metafísica de que la conciencia, no la materia, es la base de toda existencia. El Universo manifestado no es un Universo de “causas” y “efectos”, como se pensaba anteriormente, sino que se trata tan sólo de un Universo de “efectos”. La causa última siempre se encuentra en el mundo más sutil, en el Universo no manifestado, es decir, en las dimensiones de más alta vibración.
- Causalidad ascendente. El viejo paradigma presenta el mundo como resultado de una interacción de partículas elementales para complejizarse en niveles superiores de átomos, moléculas, células, cerebro y conciencia. Esto es lo que llamamos causalidad ascendente y todo eso muere cuando morimos junto con la muerte cerebral. Antes de que se entendiera adecuadamente la física cuántica, la metafísica materialista dominaba la ciencia: las partículas elementales forman átomos, los átomos forman moléculas, las moléculas forman células, incluidas las neuronas, las neuronas forman el cerebro y el cerebro forma la conciencia. Esta teoría de la causalidad se llama teoría de la causalidad ascendente: la causa va desde las partículas elementales, o micro, hasta la conciencia y el cerebro, macro, la causa sube desde el nivel de base de las partículas elementales a los átomos, las moléculas, y a la materia más voluminosa y gruesa que incluye el cerebro». No existe poder causal en ninguna entidad del mundo, excepto en las interacciones entre partículas elementales. Si fuera así, podría pensarse que posibles partículas elementales hacen posibles átomos, posibles moléculas, etc., ... y una conciencia posible. Pero lo cierto es que las interacciones entre las partículas no pueden convertir una "posibilidad" en un hecho "real". Hay que abandonar los conceptos newtonianos de que la realidad es solo física. Para cambiar la posibilidad en realidad se necesita una nueva fuente de causalidad, o “causalidad descendente”.
- Causalidad descendente. Pero si nosotros mismos no somos más que posibilidades materiales, ¿cómo puede nuestra observación reducir las olas de posibilidades? La interacción de posibilidad con posibilidad sólo genera posibilidades más complejas, nunca una realidad. Por tanto, si en el mundo sólo existiera una causalidad ascendente, el colapso cuántico sería una paradoja (ver aquí). La causalidad descendente significa que todo lo que sucede es “perfecto y necesario”, porque el campo de Consciencia que colapsa tiene mucha más información que los seres humanos, y una frecuencia vibratoria más alta. Todo lo que le ocurre a cada persona es “perfecto y necesario” desde el punto de vista de la evolución. Todo lo que ocurre es deseo de la Inteligencia Universal. Es la Consciencia la que colapsa la función de onda. Entre las distintas interpretaciones posibles al problema del “colapso” la más probable es que sea la Consciencia Unitaria la que colapsa la realidad de entre las múltiples posibilidades. El “colapso” sería el resultado de la elección por parte de una consciencia no local, es decir, fuera del espacio-tiempo. En la interpretación correcta y libre de paradojas de la física cuántica, la causalidad ascendente sólo es capaz de producir ondas materiales de posibilidad para que la conciencia elija (no material), y la conciencia tiene el poder supremo, llamado causalidad descendente, de crear la realidad manifestada a través de la libertad de elección entre las posibilidades ofrecidas. La conciencia ya no se considera un epifenómeno del cerebro, sino la base de la existencia, en la que están incrustadas todas las posibilidades materiales, incluido el cerebro.
La realidad no es fija, sino fluida y cambiante y, por lo tanto, expuesta a otras influencias. Para comprender esas influencias es necesario saber que la mayor parte de la materia y la energía del Universo existen en dimensiones no explorables externamente desde nuestra dimensión. El 85% de la materia del Universo, llamada “materia oscura”, nunca se ha podido observar. Pero más extraño aún es que esta “materia” o “energía” universal resulta crucial en la formación de planetas y galaxias. Nada de la realidad observable existiría sin ella; es una fuerza capaz de aglutinarlo todo para formar estructuras y es esencial para que exista la materia que sí se puede observar. Aunque resulte sorprendente, en el Universo hay nueve veces más cantidad de una “sustancia” que resulta invisible, que de la que se puede observar.
Una realidad unificada: Teoría de las “supercuerdas”
Los filósofos antiguos describieron el Cosmos a través de conceptos musicales, apreciando intuitivamente su naturaleza armónica. Con el advenimiento de la teoría de supercuerdas, la idea de que las partículas subatómicas podrían considerarse cuerdas vibrantes refleja la antigua intuición de que el mundo es armonioso por virtud innata. La ciencia se ha preguntado de qué está hecho el mundo físico que observamos (qué es la "materia"). Con fundamento en evidencias empíricas sabemos que hay materia corpuscular y en estados ondulatorios de campo. Pero aunque sabemos que hay espacio, tiempo, corpuscularidad, campo, coherencia cuántica, superposición, acción-a-distancia, etc., la verdad es que todavía no tenemos, más allá de ciertas descripciones operativas controlables, un concepto preciso del fundamento real a que responden todas esas propiedades. Desde el momento inicial del universo en el big bang como radiación hasta la aparición de las primeras partículas, existió un tiempo - conocido como "más allá de la Era de Planck"- en que la materia respondía a un fundamento y unas propiedades a las que, de momento, no tenemos acceso. La teoría quiere ser una conjetura sobre cómo pudo ser la naturaleza de la materia en su estadio más primigenio. La teoría debería explicar cómo desde principios primordiales simples, se produce lo que vemos, a saber, las partículas del mundo cuántica y el macrocosmos. La teoría de "supercuerdas", es una conjetura compleja sobre qué pudo ser la materia en su origen primordial. La esencia de la teoría es que la materia respondería a pequeñísimas entidades de una naturaleza vibratoria (pequeñas cuerdas vibrantes), de reducidísimo tamaño.
La teoría de los "supercuerdas", que básicamente indica que el universo entero está formado por una red intrincada y sutil de filamentos extremadamente delgados en constante movimiento de vibración (como las cuerdas de una guitarra) que conducen una energía universal que se arremolina en forma de nodos o "vórtices" en los puntos donde se intersectan, y que estos filamentos son la tela de la que están formadas todas las cosas que existen, no solamente en la 3ra. dimensión, sino también en todas las otras dimensiones, es un concepto revolucionario que gana terreno a enormes zancadas. Durante muchos años, los físicos pensaron que uno de los obstáculos a resolver para desarrollar una teoría unificada del Todo era el conflicto entre la teoría de la relatividad y la física cuántica. Aunque ambas se ocupan de ámbitos diferentes —la primera de las galaxias y la segunda de la materia subatómica—, las dos teorías mantienen su universalidad de aplicación. Cuando se intentan usar conjuntamente las ecuaciones no funcionan. La teoría de las supercuerdas es la primera teoría con capacidad para integrar la física cuántica con la teoría de la relatividad.
Hasta ahora parecía que el mundo de las partículas cuánticas estaba gobernado por un cuerpo de leyes científicas distintas a las del mundo de las estructuras macroscópicas, puesto que permitía la aparición de fenómenos paradójicos observados en condiciones de laboratorio tales como el que una misma partícula podía estar ocupando dos lugares diferentes en el espacio, a un mismo tiempo, o que una partícula atómica podía comportarse a la vez como partícula y como onda energética, fenómenos inéditos y totalmente reñidos con los preceptos que gobiernan los eventos del universo newtoniano. La primera teoría que ha avanzado en esta combinación es la llamada “super-string theory”, o teoría de las “supercuerdas”. Esta comienza por proponer una nueva respuesta a una antigua pregunta sobre cuáles son los componentes más pequeños e individuales de la materia. Durante décadas se pensó que estos componentes eran partículas como electrones o quarks. Estas partículas se combinaban de distintas maneras para producir protones, neutrones y la variedad de átomos y moléculas que forman el Universo material. En cambio, de acuerdo con la teoría de las supercuerdas, estas partículas no son puntos, sino que están compuestas por minúsculos filamentos de energía vibratoria con forma de cuerda, millones de veces más pequeños que el núcleo de un átomo. De igual forma que la cuerda de un violín puede vibrar con patrones diversos que producen distintos sonidos, estos filamentos generan diferentes propiedades en las partículas a través de sus posibles vibraciones. Una “cuerda” vibrando según un patrón determinado puede producir la masa y la carga eléctrica de un electrón.
Los científicos creen que el espacio y el tiempo dejan de existir tal y como los conocemos al descender a esas escalas (la escala de Planck). Para entender lo que ocurre allí, los investigadores están cambiando las ideas de espacio y tiempo por la idea de la existencia de nuevas dimensiones. En esos niveles de estudio se han encontrado condiciones semejantes a las que existían justo antes del Big-Bang. De acuerdo con esta teoría, esa “cuerda vibratoria” sería el equivalente a lo que antes se pensaba que era un electrón. Todas las especies de partículas se unifican en la teoría de las supercuerdas porque cada una de ellas se origina en un “patrón vibratorio” diferente, ejecutado por la misma entidad subyacente. Pero para que las ecuaciones de la teoría de las supercuerdas funcionen, hay que aceptar otra gran revolución en la percepción humana. En vez de tres dimensiones espaciales y una temporal, la teoría de las supercuerdas requiere considerar al menos nueve o más dimensiones espaciales y una temporal. En una nueva revisión de esta la teoría, llamada “teoría M”, la unificación necesita al menos diez dimensiones espaciales. Como esas otras dimensiones no son observables, la teoría de las supercuerdas implica que sólo una pequeña parte de la realidad del Universo es accesible a la percepción humana. «La idea de más dimensiones espaciales nos permite atisbar algo mucho más dramático: la existencia de otros mundos en el Universo, no en el espacio ordinario, sino en esas otras dimensiones de las que hasta ahora no hemos sido conscientes».
La teoría de las supercuerdas puede ofrecer al mundo la primera evidencia racional, no subjetiva, de las dimensiones “no visibles”, y obliga a aceptar el hecho de que hasta ahora los seres humanos sólo hemos sido conscientes (al menos a través de la consciencia ordinaria) de una parte minúscula de la completa realidad universal.
Algunos rasgos de la nueva imagen del Universo
Los físicos han tratado de comprender la naturaleza del universo en sus escalas más pequeña, más grande y más extrema. Los descubrimientos más recientes que surgen en todas las disciplinas científicas revelan una visión radicalmente nueva de la naturaleza del mundo físico, que está impregnado e informado por un campo holográfico, por lo tanto, está por naturaleza interrelacionado, coherente y armonioso en todas las escalas de la existencia. La nueva física puede afirmar con mucha confianza que el nuestro no es un universo en el que la materia se mueve en un espacio neutro, gobernado por sencillas reglas de causa y efecto. En lugar de ello, nuestra mejor intuición es que la nuestra es una realidad fundamentalmente integral, que evoluciona, interconectada de manera instantánea y permanente, un universo arraigado en un medio real tanto dinámica como físicamente que subtiende el mundo familiar de espacio tridimensional y tiempo asociado. Aunque lo que percibimos con nuestros sentidos es materia sólida que se mueve en un espacio vacío, en realidad el universo material -incluyendo partículas, estrellas, planetas, rocas y organismos vivos- no es material: las cosas aparentemente materiales son ondas que se encuentran, propagan e interactúan en un medio subyacente.
Las entrañas de la Realidad y del propio ser humano a partir del Nuevo paradigma emergente: La ciencia más avanzada nos indica que el mundo no es como parece. Seguir nuestros sentidos ordinarios puede ser peligroso: dan una buena aproximación de la realidad, pero pierden de vista la totalidad del cuadro. La física clásica, newtoniana, proporciona aproximaciones útiles de la realidad. El campo de la física cuántica y el campo de la relatividad, ideados a principios del siglo XX, no coinciden con la experiencia cotidiana, pero se aceptan como reales. Partículas que están físicamente distantes pueden tener conexiones invisibles (conocidas como «entrelazamiento»). Un «observador» puede cambiar el comportamiento de una partícula, simplemente observando. La materia no es sólida. El tiempo se mueve a diferentes velocidades, dependiendo del marco de referencia que uno adopte. Por ejemplo, a altas velocidades, los relojes se ralentizan («dilatación temporal»). Además, está en cuestión si solo va del pasado al presente y al futuro. La longitud cambia dependiendo del propio marco de referencia. Por ejemplo, a altas velocidades, la longitud se reduce («contracción de la longitud»). Como el tiempo, el espacio no es una cantidad fija. La teoría del caos nos enseña que diferencias minúsculas en las condiciones iniciales pueden tener un impacto masivo en los resultados finales: una idea conocida como dinámica no lineal. Contrariamente a lo que nuestras percepciones ordinarias nos enseñan, el universo es no lineal, cuántico y relativista, en vez de ser lineal, newtoniano y fijo. Todo lo que se manifiesta en el mundo físico emerge de niveles más profundos y más ordenados de la realidad no física e ‘‘in-formada’’. Esta perspectiva considera el universo existente y en evolución como una entidad unificada; una realidad constituida fundamentalmente de conciencia, en forma de información digitalizada.
- La Humanidad está experimentando un cambio de paradigma impulsado por la acumulación de observaciones que no encajan en las teorías comúnmente aceptadas. En los últimos siglos el conocimiento humano ha transitado desde la física clásica (mecanicista) a la teoría de cuerdas actual y hasta una concepción cosmológica abierta a la espiritualidad.
- En los últimos siglos ha predominado una visión “materialista” de la Realidad basada en el conocimiento de la física clásica: la realidad como un conjunto de objetos suspendidos en el espacio y separados entre sí, sin gran relación entre ellos. Sin embargo, a través de los recientes avances de la ciencia y la filosofía, y su interrelación con las grandes enseñanzas espirituales de la humanidad emerge una visión de la Realidad muy diferente, aparece una realidad unificada ya no fragmentada: La nueva ciencia ve un diseño inteligente en todo el Universo. El Universo no está fragmentado, sino que es un sistema unitario que integra todas las partes, y en el que todo está interconectado. El Universo posee inteligencia e intención propias, intención propia, protagonizando una evolución creativa.
- Todos y cada uno de nosotros formamos parte del Universo, al igual que las galaxias que giran en el espacio y aquí, en nuestro pequeño planeta, al igual que los árboles, las montañas y el cielo. No somos menos que cualquier otra cosa que es, fuera o pudiera ser parte del Universo. Somos un fragmento constitutivo, hecho del mismo material que el resto del Universo: energía universal. Todo es uno.
- El elemento más fundamental de la realidad es el "vacío cuántico", la "energía" y el "pleno informado" que subyace, genera e interactúa con el Universo y con otros universos que pudieran existir en el pasado y en el futuro.
- Uno de los descubrimientos científicos más importantes y revolucionarios es la idea de que en la raíz más íntima de la realidad no existe sólo energía, sino también un factor muy sutil pero igualmente fundamental: información activa y efectiva. Esta información cohesiona todas las cosas en el Universo, tanto los átomos como las galaxias, los organismos y las mentes. Todo lo que existe está compuesto de energía “in-formada”.
- Se ha demostrado que los componentes más pequeños del Universo, que constituyen el gran mundo objetivo que vemos, no se comportan en absoluto de acuerdo con las normas de la física clásica. Cada partícula subatómica no es un elemento sólido y estable, sino que existe como una potencialidad de cualquiera de sus entidades futuras. Esto es conocido por los físicos como “superposición”, o suma de todas las probabilidades que contiene (ver aquí).
- Energía + Información. Uno de los descubrimientos científicos más importantes y revolucionarios es la idea de que en la raíz más íntima de la realidad no existe sólo energía, sino también un factor muy sutil pero igualmente fundamental: información activa y efectiva: «in-formación» que vincula todas las cosas del universo y crea una conexión casi instantánea entre ellas. En un Universo constituido por energía informada, todo está entrelazado y todo es uno: Esta información cohesiona todas las cosas en el Universo, tanto los átomos como las galaxias, los organismos y las mentes.
- La mayor parte de la materia y la energía del Universo existen en dimensiones no explorables externamente desde nuestra dimensión. Un creciente número de científicos afirma que esta materia oscura no es un elemento nuevo sino, más bien, un sitio nuevo: nuevas dimensiones que tendrían un efecto sobre la nuestra.
- Una de las principales intuiciones procedente del nuevo paradigma es la estrecha relación entre nosotros y con el cosmos. Los pueblos tradicionales la conocieron y la vivieron, pero la civilización moderna primero la descuidó y luego la negó. No obstante, la experiencia espiritual genuina ofrece una evidencia directa de los vínculos que compartímos entre nosotros y con toda la creación, y ahora la ciencia confirma la validez de esas intuiciones. Un descubrimiento asombroso de la física cuántica implica que algo que se produce en un lugar tiene efectos instantáneos sobre la realidad en otro sitio, independientemente de la distancia a la que se encuentre.
- Las cosas no tienen sentido de manera aislada, sino en una red de interrelaciones dinámicas. Los pioneros cuánticos también descubrieron la sorprendente capacidad de las partículas cuánticas para influenciarse mutuamente a pesar de la ausencia de cualquier tipo de fuerzas produciéndose entre ellas a una velocidad finita. La materia está ligada orgánicamente entre sí, de forma que cada objeto es una representación diferente de la misma cosa. En el nivel subatómico, el cambio se produce por modificaciones dinámicas de energía.
- En el nivel subatómico los cambios se producen por modificaciones dinámicas de energía. Esos pequeños paquetes de energía vibratoria están constantemente intercambiando energía a través de “partículas virtuales” que dan lugar a una inmensa capa energética subyacente en el Universo. Además, la materia subatómica está involucrada en un constante intercambio de información, causando un perfeccionamiento continuo a través de sutiles alteraciones. El Universo no es un almacén de objetos separados y estáticos suspendidos en el espacio, sino un único organismo de campos de energía interconectados en un estado permanente de probabilidad de convertirse en algo; en un estado continuo de transformación.
- Se sabe, experimentalmente, que los objetos cuánticos, cuando están correctamente correlacionados, se influyen entre sí de forma no local, es decir, sin señales a través del espacio y sin que transcurra un tiempo finito. Por tanto, los objetos cuánticos correlacionados deben estar interconectados en un dominio que trascienda el tiempo y el espacio. La no localidad implica trascendencia. De esto se desprende que todas las ondas cuánticas de posibilidad se ubican en un dominio que trasciende el tiempo y el espacio.
- La física cuántica hace hincapié en que el reino invisible de la energía, denominado colectivamente como “el campo” (“the field”), es la fuerza gobernante principal del reino material. “El campo” se define como las fuerzas motrices invisibles que influyen en el mundo físico. Ésta es la misma definición que se utiliza para el concepto de “espíritu”. Se puede decir, por tanto, que la nueva física ofrece una versión moderna de lo que ya era conocido en la espiritualidad antigua: en un Universo constituido por energía informada, todo está entrelazado y todo es uno. Hay una inteligencia “superior” que dirige la manifestación. Se afirma que la variable oculta es la Consciencia. Es la Consciencia la que colapsa la función de onda. El “colapso” es el resultado de la elección por parte de una consciencia no local, es decir, fuera del espacio-tiempo (ver aquí).
- Papel del vacío cósmico. Ahora se sabe que el "vacío" resulta ser un medio cósmico que transporta las ondas de fotones (luz), así como las ondas de densidad-presión; y que es este vacío el que dota a las partículas de “masa”. Tal medio no es una entidad teórica abstracta; ni siquiera es un "vacío", sino que se trata de algo con realidad física plena. El "vacío cuántico" es el mecanismo de información holográfica que registra la experiencia histórica de la materia (ver aquí).
- Cualquier elemento que existe en el Universo está formado por energía más información. La energía se mide por la frecuencia vibratoria — hercios o repetición de ciclos por segundo—: cuanto más alta, más información puede contener.
- Todo lo que existe en el Universo es energía más información; por lo tanto, y de igual manera que la única forma de medir cualquier objeto es por el peso, la densidad o el tamaño, la única forma de medir la energía es mediante la frecuencia vibratoria. Existen energías de baja frecuencia vibratoria y otras de altísima frecuencia vibratoria, y hay un principio que dice que cuanto más alta es la vibración, más información puede contener.
- El mundo físico es un reflejo de las vibraciones de energía de los mundos más sutiles —con mayor frecuencia vibratoria— que, a su vez, son el reflejo de los campos de energía aún más sutiles que existen en una realidad multidimensional. La causa de todo lo que se manifiesta recae en las dimensiones no visibles que tienen mayor frecuencia vibratoria y, por tanto, pueden contener más información.
- Muchos científicos conciben en la actualidad un Universo multidimensional, en el que cada dimensión representa una frecuencia vibratoria diferente y, seguramente, también un mundo diferente, no susceptible de ser percibido por nuestros sentidos.
- Las dimensiones de más alta vibración —las más sutiles, que no se perciben a través de los sentidos— ejercen una influencia total y un enorme poder causativo sobre las más densas —que se corresponden con la tercera dimensión que sí es posible percibir a través de los sentidos—.
- En este modelo se puede imaginar que el Universo multidimensional vaya aumentando progresivamente su frecuencia de dimensión a dimensión, hasta llegar a la última, que es el Absoluto. En él la frecuencia vibratoria es infinitamente rápida, y por tanto el tiempo es cero y puede contener toda la información del Universo. El Absoluto incluye todo, incluso las frecuencias más bajas de manifestación.
- Como las dimensiones por debajo del Absoluto reducen su frecuencia vibratoria, es de suponer que también falta algo de información en ellas, y que existe alguna sensación del transcurrir del tiempo. Por lo tanto, hasta que no se consigue la unificación total, característica de la última dimensión, podría ser lógico suponer que existen consciencias individualizadas en todas esas dimensiones. Esto implica la probabilidad de que existan seres no físicos experimentando en ellas. Las distintas culturas han llamado a estos seres de maneras variadas: Ángeles, Maestros ascendidos, etc. y se entiende que hay diferentes jerarquías de seres no físicos ascendiendo por las distintas dimensiones, hasta fundirse con el Absoluto.
- La Creación y toda la existencia posterior es una progresión hacia abajo y hacia fuera desde la Fuente primordial, en un proceso primero descendente y después ascendente. El camino de ascenso desde “los muchos” hasta “el uno”, es el camino de la sabiduría, que consiste en ver que detrás de todas las formas y la diversidad de los fenómenos descansa “el uno”. El camino de descenso es el camino de la compasión, porque todas las formas de vida provienen del uno y, en consecuencia, deben ser tratadas con el mismo respeto.
- ¿Un posible multiverso? Cuestiones tan sorprendentes como que el Universo tenga una temperatura y una densidad constantes en todas partes, por lejanas que estén unas de otras, no tendrían explicación si todo el espacio no hubiera estado en contacto previamente, como demuestra la teoría de la inflación cósmica. Esta teoría, combinada con otros descubrimientos sobre la radiación cósmica, está llevando a muchos físicos a investigar la posibilidad de que exista no un Universo sino un multiverso (infinito número de universos). En la actualidad, muchos científicos y pensadores sostienen la existencia del multiverso, aunque otros muchos piensan que la cuestión del multiverso es más filosófica que científica.
- Vivimos en un Universo que tiene inteligencia propia: logos, autorregulación y creatividad. El Universo tiene vida, conciencia y percepción... El Universo se expresa a sí mismo a través de nosotros y también a través de la brisa que sopla entre los árboles, del caracol que se arrastra por el suelo, del rayo que ilumina las cimas de las montañas y de las galaxias que giran en el espacio...
- El Universo está regido por una serie de “Leyes”. Las Leyes Universales rigen el funcionamiento de todo el Universo, durante todo el tiempo, de tal forma que nada puede ocurrir fuera de la Ley, porque si eso sucediera el Universo se desordenaría. Todas las leyes del Universo están a favor de su continuación.
- Existen unas Leyes Universales con las que tenemos que intentar fluir, ya que su cumplimiento es inexorable y desconocerlas no nos exime de experimentar sus resultados. La realidad es perfecta y necesaria, y el propósito de todo ser humano al venir al mundo es fluir con la Realidad y evolucionar, crecer humanamente. Si actuamos sobre esta base, la ley universal traerá paz a nuestras almas y alegría a nuestros corazones. La evolución de consciencia es, en definitiva, el propósito de nuestra existencia en este mundo de la forma.
- Todo lo que ocurre es perfecto y necesario, o no ocurriría. Todo lo que sucede es perfecto (y así debe serlo). El Universo no tolerará otra cosa. Todo lo que ocurre está alineado con el propósito universal. La inteligencia del Universo que causa la manifestación de todo cuanto existe es muy eficiente, y no comete errores ni malgasta energía. Dado que somos una parte del Universo, todas las cosas que suceden suceden a favor nuestro, nos benefician. Nos pueden lastimar o pueden quitarnos algo, pero siempre nos benefician.
- La conciencia es primaria en el mundo; la materia es secundaria. En el origen de la Creación, la ciencia encuentra un campo de consciencia pura. La conciencia pura es la fuente de todas las cualidades que se manifiestan en el Universo. La evolución es consciente y, por lo tanto, creativa. No funciona al azar.
- La existencia de este campo de la consciencia, llamado “A-Field” por los físicos y “campo akáshico” por los místicos, implica que toda la materia del Universo está conectada en el nivel subatómico a través de una danza constante de intercambio de energía cuántica.
- La conciencia precede al cerebro, creó la vida y llegó a crear el propio cerebro. En este contexto, es posible afirmar que la mente y la conciencia no son un epifenómeno o expresión del cerebro, sino que la conciencia se contempla, hoy, como la realidad fundamental, el marco donde se produce toda manifestación. Los nuevos modelos de la conciencia la retratan como una entidad capaz de traspasar los límites físicos de todo tipo.
- El efecto del observador en la física cuántica. No es posible separar la realidad material de la conciencia que la observa y la causa. Se ha comprobado que la observación influye en el desarrollo del experimento, y las partículas se comportan de modo distinto si son observadas — adoptan forma de corpúsculos— o no —se comportan como ondas—.
- El único factor que parece convertir la nube de probabilidades que nos desvela la física cuántica en algo sólido y medible es la participación de un “observador”. Se podría pensar que esta interpretación es demasiado idealista, pero hay cada día más evidencia de que los objetos materiales —por ejemplo, una pelota— y los mentales —como el pensamiento de una pelota— son, los dos, objetos en la conciencia. Por otra parte, en un experimento también está el sujeto, el experimentador.
- La conciencia viva —o campo de conciencia—, al aportar la influencia del observador, de alguna manera convierte la “posibilidad de algo” en “algo real”. Esto sugiere que el ingrediente más importante en la creación del Universo es la conciencia que lo observa. Varias de las figuras centrales de la física cuántica afirman que el Universo es democrático y participativo, un esfuerzo conjunto entre los observadores y los observados.
- En las tradiciones filosóficas índicas, akasa es el término sánscrito para designar al más fundamental de los cinco elementos del cosmos. Es la matriz de la que proviene todo lo que pueden percibir nuestros sentidos y a lo que en último término regresa todo. Akasa subyace a todos los fenómenos manifiestos del cosmos; deviene todos los fenómenos manifiestos. Se dice que es tan sutil que no puede percibirse hasta que se manifiesta en el mundo. ¿Cuál es la razón de denominar a esto “campo akáshico”? En la cultura sánscrita, Akasha es un medio que todo lo abarca y que a la vez subyace en todas las cosas y se convierte en ellas. Es real, pero tan sutil que no puede ser percibido hasta que se convierte en la diversidad de cosas que pueblan el mundo manifestado. Existe una realidad más profunda en el cosmos, una realidad que es un campo akásico que conecta y crea coherencia. Los sentidos corporales no registran Akasha, pero se puede llegar a él con la práctica espiritual y la formación.
- La visión akáshica de un Universo cíclico —de un “metaverso” que crea universo tras universo— es esencialmente la visión que actualmente proporciona la cosmología moderna. En la nueva física, el "vacío real" es el equivalente al "Akasha". Es el campo original del que surgieron partículas y átomos, estrellas y planetas, cuerpos humanos y animales, y, en general, toda la realidad que se puede ver y tocar. Es un medio dinámico, lleno de energía en constante fluctuación.
- Gracias a la información que el campo akáshico conserva y transmite, el Universo es de una coherencia extraordinaria. Nada es “local”, limitado a donde y cuando está sucediendo, sino que todo es global y se interconecta. El recuerdo de todas las cosas se extiende a todos los lugares y todos los tiempos.
- Se presenta al ser humano como un ser espiritual en evolución. El ser humano no consiste en un cuerpo y una mente que además tiene un alma, sino fundamentalmente en un alma que posee un cuerpo y una mente temporales para poder experimentar y evolucionar en el mundo material. El ser humano es un ser espiritual que está experimentando un crecimiento en los mundos físicos, y no un ser físico teniendo una experiencia espiritual.
- La física cuántica y la epigenética proporcionan un entendimiento novedoso acerca del misterio de la conexión mente-cuerpo-espíritu. Mientras que la física clásica y la teoría genética no reconocen el poder de la mente humana, la nueva ciencia acepta que la conciencia dota a las personas de potentes capacidades creativas para dar forma a sus vidas y a su mundo.
- La nueva visión de la dinámica del Universo revela que el cuerpo físico puede verse afectado por la mente inmaterial. Nuestra mente es capaz de alterar la anatomía y función del cerebro (plasticidad neuronal). Los pensamientos, que son la energía de la mente, influyen de manera directa en el control que el cerebro ejerce sobre la fisiología corporal. La “energía” de los pensamientos puede activar o inhibir la producción de proteínas en la célula mediante las interferencias constructivas o destructivas.
- Todos los organismos, incluyendo los humanos, se comunican e interpretan su entorno mediante la evaluación de campos de energía. en el nivel más básico, cada ser humano es un paquete de energía interactuando constantemente con este vasto campo de energía que es el Universo. Los experimentos científicos sugieren que la conciencia es una sustancia fuera de los confines del cuerpo humano; una energía altamente ordenada y con la capacidad de cambiar la materia física. El poder de la mente/conciencia sobre la materia parece atravesar el tiempo y el espacio.
- Los científicos han descubierto que el pensamiento dirigido participa de alguna forma en la creación de la realidad. La intención parece ser algo similar a un diapasón, cuya vibración afinada hace que resuenen en la misma frecuencia otros diapasones en el Universo. Orientar los pensamientos intencionalmente parece producir una energía lo suficientemente potente como para cambiar la realidad física. Cada pensamiento es energía tangible con el poder de transformar. Un pensamiento es una entidad real, como lo es una mesa, pero más sutil, es decir, de una mayor frecuencia vibratoria. Los pensamientos tienen peso y sustancia en el nivel sutil, y pueden influir sobre el resto de las cosas.
- De acuerdo con los nuevos descubrimientos de la ciencia, todos los organismos vivos emiten continuamente radiaciones de luz que forman un campo de coherencia y comunicación. La parte visible del cuerpo simplemente se encuentra —o es observable— en aquel lugar donde la actividad de la onda es más densa. Las ondas cuánticas invisibles se extienden desde cada persona y penetran en todos los demás organismos. De la misma forma, cada persona recibe las ondas de energía del resto de seres, con las que se entrelazan las suyas.
- Muchas personas han podiso experimentar una conciencia expandida, independientemente de su cuerpo. Es posible afirmar que la mente y la conciencia no son un epifenómeno del cerebro, sino que la conciencia se contempla, hoy, como la realidad fundamental, el marco donde se produce toda manifestación. Los nuevos modelos de la conciencia la retratan como una entidad capaz de traspasar los límites físicos de todo tipo. La existencia de este campo de la conciencia, llamado “campo A” implica que toda la materia del Universo está conectada en el nivel subatómico a través de una danza constante de intercambio de energía cuántica.
- Si las personas quieren aumentar su capacidad para almacenar más información de la Verdad, deben incrementar su frecuencia vibratoria. Aprender o comprender consiste en aumentar la propia frecuencia vibratoria. El crecimiento de la vibración hay que conseguirlo a través del incremento del nivel de consciencia, que es su causa. Un mayor nivel de consciencia vendrá siempre acompañado por una mayor vibración, como efecto inseparable.
- El doble descubrimiento de un nivel de realidad más profundo y de la coherencia no local de casi todas las cosas que pueblan el nivel manifiesto sugiere una visión radicalmente distinta del mundo. Esta visión recién redescubierta conlleva un profundo cambio de nuestra comprensión acerca de la naturaleza fundamental del cosmos, así como de la Vida y la Mente en el cosmos. Esta visión redescubierta sugiere, en primer lugar, una comprensión distinta de los primeros principios que subyacen a las entidades y procesos manifiestos del universo: una nueva metafísica. También sugiere un nuevo concepto de la relación de lo divino con los humanos y el mundo: una nueva teología. Y asimismo sugiere criterios para distinguir la acción correcta de una desacertada e ignorante: una nueva moralidad. La nueva visión científica de la realidad se corresponde con la Sabiduría perenne de la Humanidad.
- La física cuántica ha revolucionado el conocimiento sobre la realidad. Al igual que en las filosofías milenarias, lo que la nueva física describe como el vacío unificado —la realidad de todos los campos y fuerzas del mundo físico— es, de hecho, el elemento más fundamental y real del Universo. Todos los científicos son conscientes en la actualidad de los “enigmas” cuánticos. Una posible interpretación está basada en la idea de la “ciencia de la consciencia”. Esta interpretación es la que más se asemeja a la visión de la realidad que han ofrecido tanto la Sabiduría perenne de la Humanidad como las enseñanzas de los grandes maestros espirituales a través de la historia. Esta nueva visión del mundo parece estar convergiendo con lo que la Sabiduría perenne de la Humanidad ha afirmado a lo largo de la historia.
- La perspectiva de un Universo “vivo” invita a cambiar el pensamiento a favor de la curiosidad, el amor y el asombro. El vernos a nosotros mismos como parte de una creación ininterrumpida despierta un sentimiento de conexión, pertenencia y compasión hacia la totalidad de la vida. A partir de ese momento sí empieza a tener sentido que cada ser humano tenga una experiencia directa de comunión con y afecto por el bienestar de los demás.
- El individuo que ha alcanzado un alto nivel de conciecnia llega a sentir, más allá de cualquier sombra de duda, que fundamentalmente él es uno con todo el universo, con todos los mundos, superiores o inferiores, sagrados o profanos. Su sentimiento de identidad se expande mucho más allá de los estrechos confines de su mente y su cuerpo, hasta abarcar la totalidad del cosmos.
- Cuando se da el primer paso para cambiar de vida, lo primero que hay que estudiar con detenimiento es en qué se está gastando la energía mental. Es necesario examinar los resultados de la energía que se invierte en los pensamientos, con tanta atención como se hace con la que se consume para fortalecer el cuerpo físico en uno —la matriz de toda la “materia” y toda la “fuerza” del Universo—.
- A partir de los datos que nos ofrece el panorama científico más avanzado emerge, pues, una visión de la Realidad muy diferente a la tradicional que nos estimula a replantearnos nuestra actual concepción de la existencia e incluso a empezar a vivir de acuerdo con esa nueva información adquirida.
Un Universo interconectado
Un universo multidimensional y la frecuencia vibratoria
Las leyes del universo
Primacía de la conciencia / El papel del observador
El campo akáshico
El ser humano
Replantearnos nuestra existencia
Elaboración a partir de materiales diversos
Ver también:
Avances en nuestra comprensión del Universo
Algunos aspectos de la realidad des-velados por la Física cuántica
Secció: EIXAMPLANT LA NOSTRA CONSCIÈNCIA CÒSMICA