Intervenir en el debate acerca del futuro de la humanidad
Si el futuro de la humanidad se decide en nuestra ausencia, ni ellos ni nosotros nos libraremos de las consecuencias.
Un mundo global ejerce una presión sin precedentes sobre nuestra conducta personal y nuestros valores. Cada uno de nosotros está atrapado por numerosas telarañas que lo abarcan todo.
Si no sabemos qué hacer con el poder de que disponemos para diseñar vida, las fuerzas del mercado no esperarán mil años para que demos con una respuesta. La mano invisible del mercado nos obligará con su propia y ciega respuesta.
Yuval NOAH HARARI (*) es autor de "Sapiens" y "Homo Deus". "En 21 lecciones para el s.XXI" nos invita a reflexionar sobre cuestiones como: ¿Es posible intervenir en el debate acerca del futuro de la humanidad? Somos miles de millones las personas que apenas podemos permitirnos el lujo de indagar en determinados asuntos, porque tenemos cosas más acuciantes que hacer: ir a trabajar, cuidar de los niños u ocuparnos de unos padres ya ancianos. Si el futuro de la humanidad se decide en nuestra ausencia, ni ellos ni nosotros nos libraremos de las consecuencias. Esta obra intenta ofrecer cierta claridad, para que los ciudadanos se incorporen al debate sobre el futuro de nuestra especie. Una invitación a reflexionar sobre el presente y el futuro inmediato de las sociedades humanas: ¿Cuál es el futuro inmediato de las sociedades humanas ¿Qué está ocurriendo ahora mismo? ¿Cuáles son los mayores retos y opciones de hoy en día? ¿A qué debemos prestar atención? ¿Qué tenemos que enseñar a nuestros hijos?
Pero cada uno de nosotros tiene sus propias prioridades, cada uno tiene problemas mucho más acuciantes que el calentamiento global o la crisis de la democracia liberal. El cambio climático quizá esté muy lejos de las preocupaciones de la gente que se encuentra en una emergencia de vida o muerte. Las guerras mientras no nos afecten directamente estaremos contemplándolas cómodamente desde el salón de nuestro hogar, lamentándonos, pero sin mover un dedo mientras miles de seres humanos son masacrados ante los ojos de todo el mundo. Con una "comunidad internacional" incapaz de poner coto a tanta desmesura y a tantos desmanes. En un plano más personal, el mundo global ejerce una presión sin precedentes sobre nuestra conducta personal y nuestros valores. Cada uno de nosotros está atrapado por numerosas telarañas que lo abarcan todo. Nuestra rutina cotidiana influye en la vida de personas y animales que se hallan a medio mundo de distancia, y algunos gestos personales pueden incendiar el mundo entero.
Sin embargo, podemos plantearnos: ¿Quiénes somos en realidad? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Qué debemos hacer en la vida? ¿Qué podemos decir acerca del significado de la vida en la actualidad? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros, que esté en nuestras manos para contribuir a la mejora de la situación global planetaria? Si no sabemos qué hacer con el poder de que disponemos para diseñar nuestras vidas, las fuerzas del mercado no esperarán mil años para que demos con una respuesta. La mano invisible del mercado nos obligará con su propia y ciega respuesta. Debido a la expansión de los regímenes iliberales, está resultando cada vez más peligroso pensar con actitud crítica en el futuro de nuestra especie. Sin criticar el modelo liberal no podemos reparar sus faltas ni ir más allá de él.
Por Yuval NOAH HARARI (*) (1976) profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder. En teoría, cualquiera puede intervenir en el debate acerca del futuro de la humanidad, pero es muy difícil mantener una visión clara. Con frecuencia, ni siquiera nos damos cuenta de que se produce un debate, o de cuáles son las cuestiones clave. Somos miles de millones las personas que apenas podemos permitirnos el lujo de indagar en estos asuntos, porque tenemos cosas más acuciantes que hacer: ir a trabajar, cuidar de los niños u ocuparnos de unos padres ya ancianos. Si el futuro de la humanidad se decide en nuestra ausencia, porque estamos demasiado ocupados dando de comer y vistiendo a nuestros hijos, ni ellos ni nosotros nos libraremos de las consecuencias.
Como historiador, no puedo proporcionar a la gente comida ni ropa, pero sí intentar ofrecer cierta claridad, y de este modo contribuir a nivelar el terreno de juego global. Si esto empodera, aunque solo sea a un puñado de personas, para que se incorporen al debate sobre el futuro de nuestra especie, habré hecho mi trabajo.
Mi primer libro, Sapiens, revisaba el pasado humano y analizaba cómo un simio insignificante acabó rigiendo el planeta Tierra. Homo Deus, mi segundo libro, exploraba el futuro de la vida a largo plazo, contemplaba cómo los humanos podrían terminar convirtiéndose en dioses, y cuál podría ser el destino último de la inteligencia y la conciencia. En este libro quiero centrarme en el aquí y el ahora. Para ello voy a abordar los asuntos actuales y el futuro inmediato de las sociedades humanas. ¿Qué está ocurriendo ahora mismo? ¿Cuáles son los mayores retos y opciones de hoy en día? ¿A qué debemos prestar atención? ¿Qué tenemos que enseñar a nuestros hijos?
Desde luego, 7.000 millones de personas tienen 7.000 millones de prioridades, y, como ya hemos dicho, pensar en el panorama global es un lujo relativamente escaso. Una madre soltera que intenta criar a dos niños en un suburbio de Bombay se centra en la siguiente comida; los refugiados que se encuentran en una barca en medio del Mediterráneo otean el horizonte en busca de algún indicio de tierra, y un hombre moribundo que yace en un hospital atestado de Londres reúne las fuerzas que le quedan para respirar una vez más. Todos ellos tienen problemas mucho más acuciantes que el calentamiento global o la crisis de la democracia liberal.
En esta obra mi plan es global. Observo las principales fuerzas que modelan las sociedades en el mundo, y que es probable que influyan en el futuro de nuestro planeta como un todo. El cambio climático quizá esté muy lejos de las preocupaciones de la gente que se encuentra en una emergencia de vida o muerte.
Su objetivo es fomentar más reflexión y ayudar a los lectores a participar en algunos de los principales debates de nuestra época. Algunas secciones se centran en la tecnología, otras en la política, otras en la religión y otras en el arte. Determinados capítulos celebran la sabiduría humana, otros destacan el papel central de la estupidez humana. Pero la cuestión general sigue siendo la misma: ¿qué está ocurriendo hoy en el mundo y cuál es el significado profundo de los acontecimientos? ¿Qué implica el ascenso de Donald Trump? ¿Qué podemos hacer con la epidemia de noticias falsas? ¿Por qué está en crisis la democracia liberal? ¿Ha vuelto Dios? ¿Se aproxima una nueva guerra mundial? ¿Qué civilización domina el mundo: Occidente, China, el islam? ¿Tendría Europa que abrir sus puertas a los inmigrantes? ¿Puede el nacionalismo resolver los problemas de la desigualdad y del cambio climático? ¿Qué debemos hacer con respecto al terrorismo?
Aunque este libro adopta una perspectiva global, en él no descuido el plano personal. Por el contrario, quiero destacar las conexiones existentes entre las grandes revoluciones de nuestra era y la vida interior de los individuos. El libro ofrece observaciones acerca de la conducta de los individuos, así como de las sociedades enteras. Un mundo global ejerce una presión sin precedentes sobre nuestra conducta personal y nuestros valores. Cada uno de nosotros está atrapado por numerosas telarañas que lo abarcan todo, que por un lado restringen nuestros movimientos pero que al mismo tiempo transmiten nuestras más minúsculas sacudidas a destinos muy alejados. Nuestra rutina cotidiana influye en la vida de personas y animales que se hallan a medio mundo de distancia, y algunos gestos personales pueden incendiar el mundo entero.
Esta dimensión global de nuestra vida personal significa que es más importante que nunca poner al descubierto nuestros prejuicios religiosos y políticos, nuestros privilegios raciales y de género, y nuestra complicidad involuntaria con la opresión institucional. Pero ¿es esta una empresa realista? ¿Cómo puedo encontrar un terreno ético firme en un mundo que se extiende mucho más allá de mis horizontes, que gira completamente fuera del control humano y que considera sospechosos a todos los dioses y todas las ideologías?
El libro empieza con la revisión de la problemática política y tecnológica actual. Al finalizar el siglo XX parecía que las grandes batallas ideológicas entre el fascismo, el comunismo y el liberalismo daban como resultado la victoria abrumadora del liberalismo. La política democrática, los derechos humanos y el capitalismo de libre mercado parecían destinados a conquistar el mundo. Ahora, tras el hundimiento del fascismo y el comunismo, el liberalismo se halla en apuros. Así pues, ¿hacia dónde nos dirigimos? Esta pregunta resulta particularmente turbadora, porque el liberalismo está perdiendo credibilidad justo cuando las revoluciones paralelas en la tecnología de la información y en la biotecnología nos enfrentan a los mayores retos que nuestra especie ha encontrado nunca.
- Este libro se concentra en las crisis social, económica y política más inmediatas. Aquí mi interés no estriba tanto en la creación eventual de vida inorgánica como en la amenaza al estado del bienestar y a instituciones concretas, como la Unión Europea. Mi intención es destacar principalmente los impactos de las nuevas tecnologías, sus amenazas y los peligros.
- Después de esbozar los retos a los que nos enfrentamos, en la segunda parte del libro analizamos una amplia gama de respuestas potenciales.
- En la tercera parte del libro vemos que, aunque los retos tecnológicos no tienen precedentes y los desacuerdos políticos son grandes, la humanidad puede aprovechar la ocasión si controlamos nuestros temores y somos un poco más humildes respecto a nuestras ideas. En esa parte se investiga lo que puede hacerse ante la amenaza del terrorismo, ante el peligro de la guerra global y ante los prejuicios y los odios que desencadenan dichos conflictos.
- La cuarta parte está dedicada a la noción de la posverdad. ¿Es capaz Homo sapiens de dar sentido al mundo que ha creado? ¿Existe todavía una frontera clara que separe la realidad de la ficción?
- En la quinta y última parte reúno las diferentes hebras y adopto una mirada más general sobre la vida en una época de desconcierto, cuando los relatos antiguos se han desplomado y, de momento, no ha surgido uno nuevo para sustituirlos. ¿Quiénes somos? ¿Qué debemos hacer en la vida? ¿Qué tipo de talentos necesitamos? Dado todo lo que sabemos y no sabemos acerca de la ciencia, acerca de Dios, acerca de la política y la religión, ¿qué podemos decir acerca del significado de la vida en la actualidad?
A la filosofía, a la religión y a la ciencia se les está acabando el tiempo. Durante miles de años se ha debatido sobre el significado de la vida. No podemos prolongar este debate de manera indefinida. La inminente crisis ecológica, la creciente amenaza de las armas de destrucción masiva y el auge de las nuevas tecnologías disruptivas no lo permitirá. La inteligencia artificial y la biotecnología están ofreciendo a la humanidad el poder de remodelar y rediseñar la vida. Muy pronto alguien tendrá que decidir cómo utilizar este poder, sobre la base de algún relato implícito o explícito acerca del significado de la vida. Si no sabemos qué hacer con el poder para diseñar vida, las fuerzas del mercado no esperarán mil años para que demos con una respuesta. La mano invisible del mercado nos obligará con su propia y ciega respuesta. Necesitamos una idea clara sobre el sentido de la vida.
Buena parte del libro cuestiona los defectos de la visión liberal del mundo y del sistema democrático. Lo hago no porque crea que la democracia liberal es singularmente problemática, sino más bien porque pienso que es el modelo político más versátil y de mayor éxito que los humanos han desarrollado hasta ahora para afrontar los retos del mundo moderno. Ha demostrado su valor en más sociedades y en más situaciones que ninguna de sus alternativas. Por tanto, cuando examinemos los nuevos retos que se nos presenten, será necesario comprender las limitaciones de la democracia liberal, y pensar cómo podemos adaptar y mejorar sus instituciones actuales.
Por desgracia, en el clima político actual cualquier pensamiento crítico sobre el liberalismo y la democracia podría acabar secuestrado por autócratas y diversos movimientos iliberales, cuyo único interés es desacreditar la democracia liberal en lugar de dedicarse a un debate abierto acerca del futuro de la humanidad. Una característica de los regímenes iliberales es que dificultan más la libertad de expresión incluso fuera de sus fronteras. Debido a la expansión de tales regímenes, está resultando cada vez más peligroso pensar con actitud crítica en el futuro de nuestra especie. Sin criticar el modelo liberal no podemos reparar sus faltas ni ir más allá de él.
Fuente: YUVAL NOAH HARARI, 21 lecciones para el s.XXI. (Introducción resumida)
(*) Yuval NOAH HARARI (1976) es profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se especializó en historia medieval e historia militar, pero tras doctorarse en Historia por la Universidad de Oxford, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos macrohistóricos. Sus dos libros Sapiens. De animales a dioses (Debate, 2014) y Homo Deus. Breve historia del mañana (Debate, 2016) siguen siendo fenómenos editoriales internacionales.
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Perspectivas mundiales: Nuevos horizontes
Sección: UN ALTRE MÓN ÉS POSSIBLE