La fuerza universal del amor
El Amor está permeando la realidad entera. El universo está empapado por el Amor. «Lo más íntimo de la realidad es Amor».
Existe una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo.
Esa fuerza universal extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación es el Amor... es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.
- El Amor es la fuerza armonizadora y dinamizadora del Universo. El Amor es el origen de todo cuanto sucede. Todo lo que sucede en el Universo sucede por Amor. El Amor es la fuerza que alimenta cualquier impulso creador. El Amor es la base sobre la que se sustenta la cohesión e interconexión de todo el Universo.
- Una realidad confirmada por una gran mayoría de quienes han atravesado una ECM al transmitirnos el inmenso amor incondicional que han experimentado.
El Amor está permeando la realidad entera. Así lo atestiguan quienes tras haber experimentado una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) han podido volver para contarlo. El Amor es la fuerza armonizadora y dinamizadora del Universo. El Amor es el origen de todo cuanto sucede. Todo lo que sucede en el Universo sucede por Amor. El Amor es la fuerza que alimenta cualquier impulso creador. El Amor es la base sobre la que se sustenta la cohesión e interconexión de todo el Universo. Percibir esta dimensión de la realidad y desarrollar la capacidad de Amar es el objetivo más importante del proceso evolutivo del ser humano. Reconocemos la Ley del Amor en todo lo que es eternidad, perfección, belleza, pureza, paz, gozo, armonía y felicidad... En la vida cotidiana podemos comenzar a vivir en amor cuando nos disponemos a respetar a todos los seres vivos en sus funciones, experiencias y comportamientos, renunciando a utilizar cualquier tipo de agresión, imposición, prohibición, castigo, o inculpación...
Desde hace años circula una emotiva carta enviada supuestamente por el físico Albert Einstein a su hija Lieserl en la que habla de "la fuerza universal" del Amor. En alguno de sus pasajes indica: “Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el Amor”. Se cree que Albert Einstein dejó una impactante y esclarecedora carta a su hija Lieserl antes de morir. Solo un genio, un gran genio como Albert Eistein puede explicar el poder del amor de una forma tan simple y esclarecedora.
Sería una de las 1.400 cartas que supuestamente donó Lieserl a la Universidad Hebrea de Jerusalén, que cuenta con los archivos de Albert Einstein. Sin embargo, no hay registros oficiales de esta carta ni de un texto similar en ninguna de sus recopilaciones bibliográficas. Los archivos internacionales que conservan el legado del físico suizo-estadounidense no contienen esa carta. Desde la oficina de información de estos archivos de la Universidad Hebrea de Jerusalén explican que esta carta "no es auténtica". En realidad, no se ha conseguido confirmar la veracidad de su procedencia, pero aunque no fuese del científico, por su sutil estimulante potencial energético merecería serlo...
"Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.
Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.
Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas. El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.
Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos olvidado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.
Para dar visibilidad al Amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del Amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el Amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.
Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser siente que en él habita, el Amor es la única y la última respuesta.
Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de Amor cuya energía espera ser liberada.
Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el Amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el Amor es la quinta esencia de la vida. Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida.
Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!”.
Tu padre: Albert Einstein
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