Rumi: 10 Lecciones de sabiduría
Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī (1207-1273) fue un célebre sabio y poeta místico persa. A través de los siglos ha tenido una significativa influencia en la literatura persa, urdu y turca. Y sus poemas, traducidos a numerosos idiomas, son leídos a diario en los países de habla persa como Irán, Afganistán y Tayikistán. Su obra más importante es el Masnavi-ye Manavi (coplas espirituales) reunida en seis volúmenes y considerada por muchos sufíes como la obra de referencia tras el Corán que entreteje fábulas, escenas de la vida cotidiana, exegesis y sistemas metafísicos. Según Shahram Shiva, experto en su obra, una de las razones de su reconocimiento es que Rumi puede verbalizar el confuso mundo del crecimiento personal, espiritual y Místico de una manera muy concisa y directa. Él no ofende a nadie e incluye a todos en sus textos.
El mundo de Rumi no es ni exclusivamente el mundo de un sufí, ni de un hindú, ni de un judío, ni de un cristiano. Es el estado más alto de un ser humano completamente desarrollado y no encasillado por limitaciones culturales. Él toca a cada uno de nosotros. Después de su muerte sus seguidores fundaron la orden Mevleví, mejor conocidos como los «Derviches» entre cuyas prácticas realizan una meditación en movimiento llamada sama, donde sus participantes giran sobre sí mismos acompañados por flautas y tambores hasta alcanzar el Éxtasis Místico, cura y alimento del alma, en virtud de la danza.
Rumi, un ilustre poeta y místico persa del siglo XIII, ha cautivado a una audiencia diversa y global con su poesía inspiradora. En sus escritos, enfatiza la importancia de escuchar nuestra voz interior y vivir en el presente. La frase "Haz las cosas desde tu alma" es un llamado a conectar con nuestra esencia más profunda y reflejarla en nuestras acciones. Rumi insta a seguir la intuición y el corazón en lugar de ceder a los deseos superficiales de la mente o los estándares sociales, lo que nos permite vivir auténticamente y encontrar una mayor paz, alegría y realización en la vida. Así...
«Cuando tengamos que tomar una decisión importante, escuchemos a nuestro corazón, a nuestra sabiduría interior, especialmente cuando hayamos de tomar una decisión sobre un regalo del destino como es un alma gemela. El destino depositará su obsequio directamente a nuestros pies, pero lo que decidamos hacer a partir de entonces con él es algo que depende de nosotros. Si confiamos únicamente en lo que nos digan los demás, es probable que cometamos errores muy graves. Nuestro corazón sabe lo que necesitamos. Los demás tienen otros intereses» — Brian L. Weiss
1. Lo que buscas te está buscando a ti. No lo dudes, solo es cuestión de tiempo que se encuentren. Pero buscar no es buscar de cualquier modo, sino de cierta manera. Buscar no es decir lo que se quiere, sino sentir lo que se quiere. Goethe afirmaba: “Si no lo sientes, no lo lograrás”. Todo deseo para ser auténtico debe cumplir tres requisitos: ser un deseo ardiente, es decir, anhelarlo con toda tu alma, te va la vida en ello y lo quieres con todas tus fuerzas. Ser un deseo concreto, es decir, nada de vaguedades que generan confusión, para que el universo te pueda ayudar, poner en tu camino lo que necesitas, hay que mandarle señales precisas. Ser un deseo constante, es decir, mantenido a lo largo del tiempo y no fruto de los caprichos apetencias y modas del momento, que también generan confusión a la inteligencia suprema.
2. Solo desde el corazón puedes tocar el cielo. Responde a toda llamada que excite tu espíritu. El escritor Paulo Coelho es directo: “Nunca podrás escapar de tu corazón, así que es mejor que escuches lo que tiene que decirte”. Rumi insiste una y otra vez en esta cuestión porque otra cosa nos deja vacíos. Tienes que encontrar y escuchar esa voz interior, “llamada”, que te habla. Cómo nos sentimos en cada momento es una señal de si estamos o no en nuestro propio camino, así el poeta persa escribe: Cuando haces cosas desde tu alma sientes un río moviéndose dentro de ti, una alegría. Cuando la acción viene de otra sección el sentimiento desaparece. También apunta: Permítete a ti mismo ser silenciado por el tirón más grande de lo que verdaderamente amas. Finalmente concluye: Enciende tu vida. Busca a aquellos que encienden tus llamas, conviértete en poesía viviente.
3. Riega los árboles frutales y no las espinas. Lo que riegas florece, lo que alimentas crece. El poder de lo negativo se diluye retirándole nuestra atención, igual que la nieve se derrite ante el sol de primavera. No eches más leña al fuego. La violencia no se derrota con más violencia sino con amor, afirmaba Gandhi y concluía: “Ojo por ojo y el mundo acabaría ciego”. Somos imanes que atraemos aquello que nutrimos. Si te centras en lo que quieres en lugar de lo que no quieres, en la gratitud en lugar de la queja, en el amor en lugar del rencor y la venganza, poco a poco tu vida irá tomando forma en la misma dirección. ¿Te has fijado que parece que hay determinadas personas que acumulan muchos hechos negativos en su vida? No será más bien que atraen lo que les ocurre. Aleja tu atención de todo aquello que no quieras ver en tu vida. Donde va tu atención va tu vida. No te regodees en la queja, la culpa, el victimismo, las excusas, el odio, el rencor y todos sus derivados porque con ello te enfocas en lo que no deseas y sin darte cuenta eso mismo atraes.
4. Donde hay ruina hay esperanza para un tesoro. A menudo los momentos de mayor crecimiento personal y satisfacción interior posterior proceden de las circunstancias de mayor desesperación. Pero eso solo es posible captarlo cuando uno tiene la serenidad y la paciencia para observarlos con amplitud de miras. Hoy no los comprendes pero el tiempo te dará respuestas. La vida siempre nos pone delante lo que necesitamos en cada momento para aumentar nuestra conciencia, aunque duela. Rumi precisa: “Deja que las aguas se asienten y verás la luna y las estrellas reflejadas en tu propio ser”. Y también: “El dolor que abrazamos se convierte en alegría, llévalo a tus brazos donde puede cambiar”. Por último, “la cicatriz es el lugar por donde te entra la luz”.
5. Sé una lámpara, un bote salvavidas o una escalera. Ayuda a sanar el alma de alguien. Sal de tu casa como un pastor. Cada persona es tu maestro en algún sentido y tú a su vez eres maestro de otras personas. Cada acción, comportamiento que realizamos, produce una reacción consecuencia, de sentido positivo (constructivo) o negativo (destructivo). Nada es neutro: tus palabras, tus miradas, tus gestos, tus escritos, tus correos, tus clases, tus conferencias, tus llamadas, tus WhatsApps… todos son flujos de energía que producen movimientos, (reacciones) en los demás, y que a su vez te vuelven a ti con la misma precisión en forma de experiencias positivas o negativas. Lo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás. Sé inspirador, que tu presencia eleve y no arrastre, añade valor a la vida de los demás, suma, contribuye, da, te sorprenderás de lo que recibes.
(continuará...)Fuente: Lecciones de Sabiduria https://www.youtube.com/@Leccionesdesabiduriaoficial
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Situación postmoderna: del materialismo al cultivo de la interioridad
Sección: INTERIORITAT, ESPIRITUALITATS, SAVIESA